Sigue el gran escándalo de Bancaja

El escándalo de Bancaja, la Caja valenciana que en su momento se unió a Caja Madrid para luego crear Bankia, nacionalizada por el Gobierno, entre otras razones porque se había convertido en una de las principales inmobiliarias del país, con un peso del ladrillo desproporcionado en sus cuentas de resultado, ha vivido este lunes un nuevo hecho bochornoso con la dimisión forzada de quien fue su presidente, José Luis Olivas.

La renuncia de Olivas, un hombre ligado al expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana , y que al ser nombrado éste ministro de Trabajo por Aznar le sucedió en la Presidencia de la Generalitat, para durante el mandato de Francisco Camps, exigir bajo todo tipo de presiones, la presidencia de la Caja de Ahorros local, venía siendo exigida por empresarios y partidos políticos en los últimos meses, especialmente desde que el juez admitió la querella de un grupo de accionistas del Banco de Valencia y citó como imputados a todos los ex consejeros, incluido Olivas, que presidió el banco hasta poco antes de la intervención.

El que fue vicepresidente de Bankia y de Banco Financiero y de Ahorros (BFA) había pactado con Alberto Fibra, el sucesor de Paco o Camps, dejar la presidencia de Bancaja, aunque durante los últimos meses se había hecho fuerte en el cargo y después de ser imputado por los Tribunales, comenzó a ejercer una serie de presiones a las autoridades locales, amenazando con contar detalles comprometedores de los créditos que por razones políticas se había obligado a dar como presidente de Bancaja.

De todos modos, José Luis Olivas se vio obligado a dimitir como presidente de Bankia y de BFA (Banco de Fomento y Ahorro) el año pasado, tras ser intervenido el Banco de Valencia, del que BFA, que controlaba el 39 por ciento, había retirado el apoyo tras destapar el Banco de España un agujero que requería una inyección de 1.000 millones de euros.

Hoy, por decisión personal del nuevo presidente de Bankia José Ignacio Gorigolzarri, no ha tenido más remedio que presentar su dimisión, aunque se ha resistido hasta el final a irse, apoyando incluso la propuesta de nombrar en su cargo, a un hombre de su confianza, el vicepresidente de la entidad, el antiguo alcalde Castellón, el socialista Antonio Tirado.

Tirado, que sigue teniendo un gran predicamento dentro del socialismo local y que siempre ha sido apoyado por el Partido Popular, formaba parte del Consejo de Administración del Banco de Valencia intervenido por el Banco de España está también imputado por los delitos de falsedad contable, administración desleal y delito societario por su gestión en Banco de Valencia.

Entre las personas imputadas estaban José Luis Olivas, en representación de Bancaja —que poseía el 27% del Banco de Valencia, a través de Bancaja Inversiones, sociedad en la que también están presentes el fondo Guggenheim Capital y el Deutsche Bank—; el ex vicepresidente, Antonio Tirado; el ex consejero delegado, Domingo Parra; y empresarios presentes en el consejo como Celestino Aznar y Agnés Noguera, así como el representante de la auditora Deloitte.

Tirado, que en estos momentos está enfrentado con el sector del PSOE que gano el último Congreso autonómico, sector que ha anunciado que no le votará, solo ha dicho que pide perdón” por no haber sido capaz de hacer más para evitar el desastre”.