Hay que plantar cara al IV Reich

Hemos entrado de nuevo en la recesión con una bajada del PIB, este primer trimestre del año, del 0,4 por ciento. Tras la entrada en vigor de la reforma laboral, se ha producido una destrucción de 290.000 puestos de trabajo, con lo que la tasa de paro se ha situado en un 24 por ciento, la tasa más elevada de toda la Unión Europea. Simultáneamente este lunes la Bolsa ha bajado un 2,79 por ciento, situándose en los.6.800 puntos, el mismo índice que hace tres años, aunque en algunos momentos en la jornada llegó al mismo índice del año 2003. Los primeros, datos confirman que las 36 empresas que componen el Ibex han perdido casi 70.000 millones de euros, y que esas empresas valen, un quince por ciento menos que lo que valían al comenzar el año 2012.

Por último, la prima de riesgo se ha colocado, de nuevo, por encima de los 415 puntos y el bono español a diez años se ha situado en el entorno del seis por ciento.

Este es el parte de guerra del lunes 23 de abril, una nueva jornada negra, de las muchas que está viviendo la economía española, sin que las reformas, los ajustes, la lucha contra el déficit y el rigor presupuestario, sirvan para evitar lo que todos los analistas internacionales creen que es un inevitable rescate que, probablemente, por el peso de la Economía española, no va a ser igual al rescate griego, portugués o irlandés pero que puede adquirir otros caracteres.

Comprobado que con la medicina recetada por la canciller Angela Merkel y, de acuerdo con el derrotado presidente francés Nicolas Sarkozy (el dúo Merkozy), no podemos salir del fondo del precipicio en el que hemos caído; confirmado por todos los expertos que sin estímulos económicos, no es posible salir del pozo en el que nos encontramos; sabido que nuevos ajustes como nos piden desde la cancillería alemana y el Banco Central Europeo, nos lleva a permanecer en el fondo del barranco hasta dentro de ocho o diez años (toda una generación ), algo habrá que hacer contra los intereses del IV Reich Alemán, aparte de que esperemos una eventual victoria del socialista Hollande ( la gran esperanza de Mariano Rajoy) el próximo 6 de mayo, después del éxito de este domingo colocándose, por primera vez en la historia de la V República, por delante del candidato-presidente.

El candidato socialista viene defendiendo un mayor plazo para combatir el déficit fiscal, la implantación de eurobonos, una mayor liquidez del Banco Central Europeo para los países y no para la Banca que se ha visto inundada de dinero barato que han invertido en deuda pública (bonos españoles e italianos) sin que ese dinero haya ido destinado al crédito a particulares o a la pequeña y mediana empresa.

En principio la situación económica española es tan grave (y ahí está el parte de guerra diario) que el periódico norteamericano “The Washington Post” en un artículo de Robert J. Samuelson afirma que España es la siguiente ficha de dominó europea a pesar de estar luchando por controlar grandes déficits presupuestarios, tiene unas tasas masivas de paro y una población irritada. De caer, si lo hace ¿qué consecuencias tendrá?

El pronóstico de “The Washington Post” es devastador: “Si la crisis española agrava la recesión europea, podría incluir la economía mundial hacia una tercera crisis. Las ramificaciones serían enormes como una reducción de las posibilidades de reelección de Barack Obama, asumir una recuperación más débil de Estados Unidos, menos cohesión política y más turbulencias sociales en Europa y crecientes presiones en muchos países a favor del nacionalismo y proteccionismo económico. España está padeciendo una rasada de lo que el economista, Desmond Lachman, del American Institute, califica de “madre de todos los booms inmobiliarios”.

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