“Cristina, tenemos a Messi…”

Setenta y dos horas después de la expropiación de YPF, la filial argentina de la petrolera española Repsol, por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, (la primera medida de este tipo que se toma con un Gobierno democrático en España), no se ha aprobado ninguna medida contra la administración argentina, ni contra sus intereses económicos, ni contra ningún tipo de importación a España aunque se ha diseñado una operación comercial para sustituir la importación de soja y de bioetanol, al tiempo que se ha intensificado la ofensiva diplomática para que, desde la Unión Europea, desde México, miembro del G-20, y desde Estados Unidos, se presione al gobierno de Cristina K, para que ejerza una presión que, a estas alturas, según todos los pronósticos servirá de muy poco.

Hasta ahora, la única reacción que se ha producido ha sido en la televisión pública que el martes decidió cambiar su programa “Españoles por el Mundo”, dedicado a los españoles que viven en la Patagonia por otro de la misma serie, pero de españoles que viven en Praga.

Es decir que, setenta y dos horas después del expolio cometido contra una de las empresas españolas más importantes en Latinoamérica, un expolio inspirado y ejecutado por el sector más radical del peronismo, los integrantes de “La Campora” (nombre que viene del expresidente Héctor Campora que dimitió de su puesto en 1973, para dar paso a Juan Domingo Perón, y a su esposa, Maria Estela Martínez y, posteriormente al golpe de estado del teniente general Jorge Rafael Videla, no deja de ser chocante que la única medida de tantas que han venido anunciando desde hace una semana los ministros de Asuntos Exteriores y de Industria, haya sido privar a los españoles de conocer la experiencia de otros compatriotas que viven en el sur de la Argentina, en la Patagonia.

Por lo visto el presidente del Gobierno ha dado órdenes a los ministros Margallo y Soria que no adelanten ningún tipo de medida, hasta este viernes que se reúne el Consejo de Ministros y al que pretende llegar a tiempo procedente de Bogotá, segunda escala de su primer viaje a Latinoamérica, para coordinar qué tipo de medidas se van a tomar, en una situación extremadamente delicada para no perjudicar a empresas españolas que están instaladas en Argentina como Telefónica, Gas Natural, Mapfre, NH Hoteles o Prosegur.

A estas alturas sorprende que no haya sido el propio presidente del Gobierno el que haya llevado la interlocución con la presidenta argentina y le haya dejado ese papel al ministro de Industria José Manuel Soria que en un momento determinado creyó con gran ingenuidad que se había conseguido paralizar la expropiación , igual que sorprende que no haya sido él, el que saliera el mismo lunes a dar la cara ante una decisión que ha llevado las relaciones diplomáticas entre los dos países al punto más bajo de toda la historia.

Una relación, además privilegiada, en la que Argentina, ha encontrado siempre el apoyo de España, especialmente en el año 2001 cuando Argentina declaró el default de deuda pública más grande de la historia y, en el 2005 cuando reestructuró su deuda pagando sólo 35 centavos por cada dólar, Todo eso no ha servido de nada hasta el punto que el gobierno argentino, especialmente la presidenta Cristina K. ha conducido el contencioso a un camino sin salida o con la única salida de acudir al acuerdo de protección de Inversiones del Banco Mundial.

Sin mayores opciones, a pesar de todas las solidaridades, quizá sólo le quede a España secuestrar a Leonel Messi, como sugiere una foto en Internet en la que Mariano Rajoy sostiene por el cuello al jugador estrella del Barcelona, le apunta a la sien con una pistola y le advierte a Cristina K, con letras de periódico, que tienen en su poder al “crack” azulgrana.