La hora de la verdad de Mariano Rajoy

Con este título, el periódico conservador francés “Le Figaro” editorializa sobre los primeros cien días del Gobierno de Mariano Rajoy, al filo de las elecciones autonómicas de Andalucía y Asturias que han supuesto un verdadero voto de castigo al Gobierno, de la huelga general y las movilizaciones del pasado 29 de marzo en contra de la reforma laboral, que han puesto de manifiesto de cara a Bruselas que existe una seria oposición a las medidas de ajuste (aunque sean aceptadas como inevitables por la población) y de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para este año, unos Presupuestos de máxima austeridad para cumplir el objetivo de déficit del 5,3 por ciento, exigido por la Comisión Europea, acontecimientos todos que, hay que reconocer han desplazado el interés informativo que tradicionalmente suele tener esa fecha que marca los primeros cien días de un Gobierno.

El llamativo título del periódico francés, que sostiene que cien días después de su entrada en funciones, el nuevo poder ha titubeado demasiado, y que mientras Mario Monti perseguía la recuperación de Italia, Mariano Rajoy se dedicó a convencer a Bruselas de que la herencia dejada por los socialistas, más catastrófica todavía de lo previsto, le impediría alcanzar los objetivos fijados para la reducción del déficit, gira esencialmente, en torno a esa inquietud de la eurozona que, en ese período de los cien días, se ha desplazado de Roma a Madrid.

“Al querer dejar KO a la oposición -es la tesis del periódico- Rajoy se ha dejado distraer de su tarea esencial: volver a poner a España en el recto camino. Ha perdido su apuesta y ya no tiene derecho al error. En España ha llegado la hora de la verdad”.

No parece, sin embargo, que estemos ante un problema de distracción, ni de la pérdida de ninguna apuesta, sino, probablemente, ante una gran equivocación, al diseñar una estrategia equivocada, para ganar en Andalucía, y controlar casi la totalidad de las Autonomías y el poder local, a través de los tres mil Ayuntamientos más importantes de toda España.

En el camino han quedado sepultados por los últimos acontecimientos, una Ley de Estabilidad Presupuestaria; unas medidas para garantizar el pago por parte de a los Ayuntamientos a proveedores que tienen pendientes cobros desde hace años y que están a punto de quebrar, después de haber visto quebrar a muchos; un inicio de reforma financiera en la que se ha descartado de entrada la creación de un “banco malo”, un anuncio de reforma educativa; una modificación del sector energético, una reforma de la Administración para mejorar su funcionamiento y para eliminar organismos y duplicidades, así como un control de los salarios de los banqueros que reciban ayuda pública y la regulación de la dación en pago, para los desahucios en casos extremos a través de un Código de Buena Conducta de aceptación voluntaria por parte de la Banca.

Medidas, algunas de ellas, que los socialistas intentaron pero no se atrevieron a tomar.

Cuando se habla de que ha llegado para Rajoy la hora de la verdad, se habla de que el presidente del Gobierno, asediado por Bruselas, que le pide más ajustes, más aceleración en los ajustes, y más austeridad, y por una población, que ve como, día a día, disminuye su grado de bienestar, sin un horizonte claro de esperanza , tiene que convencer a nuestros socios comunitarios que no todo está en los ajustes y, en esa obsesión de un déficit del tres por ciento, a cumplir , como sea, en el 2013, cuando esos socios saben, igual que lo sabe Rajoy, que eso, a estas alturas, es misión imposible… Como imposible va a ser, cerrar este año con un déficit del 5,3 % del PIB, partiendo de un 8,5%.