Más y más ajustes ante las dudas de Europa

El presidente del Gobierno ha dado orden de ajustar aun más los Presupuestos que aprobará este viernes el Consejo de Ministros, ante la desconfianza que sigue despertando en Europa la situación económica española: ante las dudas de si la Administración central va a ser capaz de poner orden en el gasto de las Autonomías (especialmente después del triunfo de la izquierda en Andalucía) y, ante las crecientes presiones de Alemania que quiere que el mayor esfuerzo en el combate contra el déficit se realice este año, y no en el 2013, en que el compromiso está fijado en el tres por ciento del PIB.

De esta forma, en menos de dos años se nos pide que pasemos del 8,5% de déficit actual, a un 5,3 % a finales de este año (más de tres puntos) para terminar en ese tres por ciento, algo prácticamente imposible, si se tiene en cuenta que, este trimestre, como acaba de anunciar el Banco de España, el país ha entrado en recesión, lo que significa que se hundirán, con toda seguridad, los ingresos públicos.

Como prueba, ahí están los primeros resultados del déficit de los dos primeros meses de este año que se sitúan en el 1,94 por ciento, con un déficit en febrero casi de un cincuenta más que en enero (más de 20.000 millones de euros).

Por eso, en un clima enrarecido de presiones y de comentarios de la gran prensa internacional que, en una rara unanimidad, especula un día sí y otro también, con la posibilidad de que España tenga que acudir al fondo de rescate en busca de ayuda, incluso para hacer frente a la reforma financiera que necesitará de cerca de 100.000 millones de euros, ya que hay que limpiar los balances de un inmobiliario que ha perdido casi el cuarenta por ciento de su valor, el Gobierno está dando los últimos retoques a los Presupuestos que se conocerán este viernes.

Ese presupuesto, que será examinado cuidadosamente por una Comisión del partido que sostiene en Alemania a la canciller Angela Merkel, y por una delegación de la Comisión Europea que se trasladará a Madrid la segunda semana del mes de abril, reflejará unos recortes de gastos y subidas de impuestos por un total de 35.000 o 40.000 millones de euros, de los cuales el Gobierno ya puso en marcha en cuanto tomo posesión 15.000. La Fundación de las Cajas de Ahorros ha establecido el cálculo, por el efecto de la recesión, en 55.000 millones de euros. Una cifra realmente disparatada.

En un intento de dar confianza a los mercados, que ya han empezado a especular con que el gran peligro para el euro es España y no Italia, el presidente del Gobierno, desde Seúl, ha insistido una y otra vez, en el mensaje de austeridad de los Presupuestos adelantando que el gasto de los Ministerios se reducirá “una media del 14%, casi el 15″, frente al 12% que se había barajado hasta ahora; que se incluirá una congelación del sueldo de los funcionarios, aunque no un nuevo recorte salarial, al tiempo que ha descartado, como le ha venido pidiendo Europa, un aumento del IVA para no perjudicar el consumo.

Por su parte, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha ampliado lo dicho por el presidente en Seúl y ha insistido que, en todo caso, no habrá una nueva subida de impuestos (que ha tenido su influencia en algunos sectores de votantes en Andalucía) y que, en todo caso, afectaría cualquier cambio afectaría a la limitación de las deducciones de los impuestos de sociedades que hacen que muchas empresas paguen un tipo muy inferior al 30 por ciento, llegando en ocasiones al 9 por ciento.