Toulouse: Preocupación y medidas en España

Miembros de los servicios de información de la Guardia Civil y de los servicios operativos del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) han seguido ‘ in situ’ desde Toulouse, y desde la sede  del Centro (la ‘Casa’)  en Madrid,  el largo asedio de más de treinta horas, y la muerte del terrorista Mohamed Merah,  que, según Nicolás Sarkozy ha intentado, con siete asesinatos, poner a Francia de rodillas en plena campaña electoral, igual que ocurrió un 11 de Marzo en España en  la víspera de las elecciones de hace ocho años.

En España,  los autores de la masacre de Atocha se autoinmolaron en un piso de Leganés  y, en esta ocasión, Mohamed Merah se ha lanzado al vacío desde una ventana del edificio en el que se encontraba cercado por fuerzas policiales especiales francesas desde el pasado martes, mientras disparaba una treintena de balas con su colt 45,  que han herido a varios miembros de los RAID (Recherche Assistance Intervention Dissuasion), cuerpo de élite creado para la lucha antiterrorista,  que han intentado por todos los medios de cogerle vivo.

Las autoridades españolas, en permanente contacto  con las francesas, desde que se confirmó que el denominado  ’lobo solitario’ de Touluse  había estado en España, que se había movido en ambientes salafistas de Cataluña y que, incluso había asistido a algún curso de formación yihadista en Gerona y Tarragona, concretamente en esta segunda provincia según ha podido confirmar los servicios de información de la Guardia Civil tras comprobar su paso por la frontera de la Junquera, han ordenado una amplia investigación sobre posibles contactos de Mohamed Merah en Cataluña, y concretamente en Tarragona.

Todo eso,  teniendo en cuenta que un reciente informe policial reveló que, en los últimos doce meses,  ha aumentado sensiblemente  la presencia de salafistas yihadistas en Cataluña, Tarragona, La Rioja, Aragón, Navarra y el País Vasco. Son informes policiales que insisten en que los dirigentes son marroquíes  o del Norte de África, que residen  muchos de ellos en Tarragona y Girona con conexiones con células terroristas del Norte de Marruecos y de diferentes puntos de Europa.

La mayoría tienen residencia permanente en nuestro país y, la táctica que vienen utilizando, pasa por incorporarse a asociaciones culturales musulmanas y someter a su control a mezquitas que ya están en funcionamiento. Para ello introducen un líder espiritual afín a la corriente salafista y con estudios en religiosos en Arabía Saudí que logre la captación de adeptos a través de la radicalización del discurso y el adoctrinamiento de jóvenes que quieran “luchar” por la Yihad.

Los puntos más calientes están en Euskadi, Navarra, Cataluña y las ciudades autónomas de  Ceuta y Melilla y todos los informes policiales vienen advirtiendo  de la peligrosidad de las actividades en Cataluña y País Vasco y que pueden producirse atentados en Europa y, también, en España, especialmente por la presencia de tropas de la OTAN  en Afganistán, donde se está produciendo un deterioro de las relaciones con la población nativa por excesos y abusos de las tropas norteamericanas y europeas.

A raíz del atentado de Toulouse  servicios de información extranjeros han venido observando algunos movimientos sospechosos entre radicales islamistas,  por lo que la policía habría  decidido proteger a centros judíos en Madrid, ante sospechas de que se pueda producir algún tipo de acción violenta que llevaría también la marca de Al Qaeda como acaba de reivindicar la organización terrorista los asesinatos de Toulouse.

1 comentario
  1. petitsuis says:

    Interesante disquisición histórica, ahora bien: populismo y demagogia son herramientas utilizadas por los partidos políticos, al menos en sus intervenciones-mitines-comunicados de prensa “urbi et orbe” en algunos casos incluso formando parte del propio nombre de algunas formaciones (léase Partido Popular, el mas evidente y no me cabe duda que deliberado) e intramuros se considera que simplemente es el “panem et circus” dirigidos a un sector concreto y posiblemente mayoritario, o al menos decisorio (electoralmente hablando) de la población. No hace falta retrotraerse a la Grecia clásica, aunque la referencia resulte bien interesante, pueden encontrarse simplificados y escuetos en los principios de propaganda de Goebbels.

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