La condena de Jaume Matas

Si el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, ha sido el primer presidente Popular que, en los últimos años, se ha sentado en el banquillo de los acusados, por el escándalo de los trajes relacionados con la trama Gürtel, aunque absuelto en una polémica sentencia por un Jurado popular, otro presidente, también del Partido Popular, el de Baleares, Jaume Matas, acaba de ser condenado por sendos delitos de malversación, falsedad documental, prevaricación, y fraude a la Administración, a cinco años y tres meses, a los que hay que añadir nueve meses más, por tráfico de influencias.

Se da la circunstancia de que los dos ya expresidentes, amantes de los grandes fastos, defensor de proyectos faraónicos, han dejado sus respectivas comunidades, con tal grado de deudas, y con tal número de escándalos y procesos pendientes, que las dos Autonomías han sobrepasado todos los limites de déficit y, están viviendo los ajustes más duros de todos los conocidos.

Por otra parte, el expresidente balear, ha visto disminuir la condena en tres años según la petición de la fiscalía, aunque, en medios judiciales, se considera que la hecha pública por la Audiencia Provincial de Palma, es una condena ejemplar. Además, ha sido inhabilitado durante nueve años de cualquier cargo electivo ya se refiera a la Administración Pública, autonomía, insular o municipal, así como a la pérdida de los honores y atenciones protocolarias.

La sentencia de la Audiencia, se refiere a una de las piezas separadas del Caso Palma Arena, uno de los mayores casos de corrupción de los últimos años, en el que se está investigando el destino final de más de sesenta millones de euros.

Se trata de la construcción de un velódromo, el “Palma Arena”, presupuestado en cuarenta millones de euros, que al final, terminó costando, nada más y nada menos, que cien millones de euros, sin que, todavía se sepa el destino de los sesenta millones de euros restantes, que han sido dilapidados y repartidos por Matas, durante años considerado el “virrey de Baleares”, según su particular criterio, sin ningún tipo de control y dentro de la mayor arbitrariedad.

La sentencia es probablemente la menos grave de la veintena de casos que quedan pendientes, entre ellos el “caso Urdangarin” en el que está imputado el Duque de Palma y que Matas, ha intentado que fuese la Audiencia Nacional la que se hiciese cargo del sumario, en un último intento de huir del juez José Castro al que ha recusado en numerosas ocasiones.

En esta ocasión, la condena ha sido por haber contratado a un periodista del diario “El Mundo” de Baleares, Antonio Alemany, para que le redactase sus discursos, al tiempo que el conocido periodista los alababa en el periódico, y llenaba de elogios a quien los pronunciaba, y al que benefició con subvenciones para su chiringuito empresarial, periodístico y personal, por más de medio millón de euros, sin ningún control, ni documento acreditativo.

Matas es, por tanto, el cuarto presidente de una Comunidad Autónoma al que los jueces han condenado desde que hay democracia. La justicia condenó también al expresidente de Navarra, Gabriel Urralburu, al expresidente de Aragón, José Marco, y al expresidente de Cantabria, Juan Hormaechea.

En el caso de Matas es probable que ingrese en prisión ya que está en libertad provisional, con una fianza de dos millones y medio de euros, una fianza elevada porque tiene intereses en Estados Unidos, igual que el Duque de Palma. Ambos creyeron que poniendo tierra de por medio conseguirían librarse de la acción de la justicia.

Tras perder las elecciones autonómicas de 2007 y, decidir abandonar la política, Matas reaparecía como gran ejecutivo en Estados Unidos del grupo Barceló al que, un mes antes, había adjudicado un gran proyecto que suponía un importante negocio: la construcción y explotación, por 40 años del Palacio de Congresos de Palma, con un hotel, un centro comercial y aparcamientos.