Una huelga general precipitada…

En plena campaña de las elecciones autonómicas  andaluzas y, cuando el gobierno, todavía no ha cumplido sus primeros cien días, el período de tregua que normalmente se le suele dar a cualquier gabinete cuando accede al poder, las dos principales centrales sindicales, UGT (Unión General de Trabajadores ) y Comisiones Obreras han convocado una huelga general para el jueves 29 de marzo,  que coincidirá con actos de protesta y movilizaciones que se habían convocado con anterioridad en el País Vasco  y Navarra.

Ésta es la  primera huelga general que las centrales sindicales convocan desde que, después de seis años de gobierno del socialista Jose Luis Rodríguez Zapatero, decidiesen  paralizar el país, con un relativo éxito, en protesta por los recortes que se aprobaron  en el mes de mayo  de 2010, y que terminaron con una reforma laboral que abarató el despido y lo fijó en veinte días por año.

Una reforma laboral impuesta por Bruselas y por el Banco Central Europeo  (BCE ) que fue considerada una reforma inútil cuando la abordó el gobierno socialista  y que, ahora, en sus términos mas duros, ha sido asumida por el Gobierno del Partido Popular, que no ha ocultado su orgullo ante los dirigentes europeos (“será una reforma agresiva”, le confesaba en la intimidad el Ministro de  Economía y Competencia  Luis de Guindos al vicepresidente de la Comisión Olli Rehn) , hasta el punto que el propio Rajoy,  en su intento de convencer a Bruselas de la eficacia de sus ajustes no ocultó, ante un micrófono inoportunamente abierto,  que  esperaba una huelga general por parte de los sindicatos.

Y, efectivamente, la huelga general ha sido convocada ante lo que los sindicatos llaman falta de sensibilidad del Presidente del Gobierno, que no ha contestado siquiera a la petición sindical de entrevista oficial, en contraste con la que han tenido con Su Majestad el Rey.

De todas formas, con entrevista o sin ella, los sindicatos  ya tenían decidida la convocatoria de huelga, a pesar de que son conscientes de que gran parte de la ciudadanía, (un 67 por ciento según encuesta reciente de Metroscopia para el periódico El País) aun  estando en contra de una reforma laboral profundamente injusta y que, a corto plazo seguirá destruyendo empleo (630.000 según las previsiones del Gobierno) no es partidaria de una huelga general en este momento e incluso considera que empeoraría la situación…

Probablemente,  los sindicatos que no han querido esperar al desarrollo del proyecto de ley en el Parlamento, ni al resultado de las enmiendas a la totalidad que se van a presentar para la convocatoria de las movilizaciones, han pensado más en la situación  electoral que está viviendo Andalucía, el ultimo bastión socialista donde el Partido Popular  esta solo al borde de la mayoría absoluta,  pero sin conseguirla, que en la propia reforma laboral , un autentico cambio en las reglas del juego pero que obedece a las exigencias del guión de Bruselas y de los empresarios.

Este gobierno que  acaba de estrenarse en el poder y que estará en el mismo, en principio, cuatro años, cuenta,  en estos momentos, con el apoyo de una mayoría.  Los sindicatos que tan generosos fueron con Zapatero durante la mayor parte de su mandato (llegó a decirse que Cándido Méndez, era el autentico vicepresidente del Gobierno) han actuado en esta ocasión con demasiada precipitación. Si a los dos meses largos de la formación del Gobierno se convoca una huelga general, ¿qué pasará cuando, en abril, tras las elecciones andaluzas, venga el autentico ajuste?