El Estado que Rosa Díez quiere refundar

En medio de un gran debate económico sobre la urgencia y necesidad de combatir el déficit público, que en estos momentos afecta, sobre todo, a las Comunidades Autónomas, que tendrán que sufrir un recorte de casi 15.000 millones de euros, ha entrado de lleno en el Parlamento otro debate, claramente político, que afecta al futuro del Estado Autonómico, en tanto que se ha convertido en uno de los principales causantes del actual déficit del Estado español, un déficit que parece incontrolable y que aparece como el cáncer difícil de extirpar.

Ese debate, en el nuevo curso parlamentario, lo ha abierto este miércoles Rosa Díez, la dirigente de Unión Progreso y Democracia (UPyD), la única que, hasta ahora, ha cuantificado lo que supone el mantenimiento de 17 Autonomías con 17 sistemas educativos, 17 sistemas sanitarios y 17 Instituciones de todo, que lo que hacen es duplicar los servicios del estado central, en lo que se ha convertido en un auténtico despilfarro y en un escándalo para una ciudadanía cada vez más alejada de la política y de los políticos.

En su informe sobre el coste del Estado Autonómico UPyD cuantifica ese despilfarro en unos 24.000 millones de euros anuales (un 2,3% del PIB), cantidad aproximadamente equivalente al servicio de la deuda.

La principal sinrazón detectada es, efectivamente, la duplicación superflua de organismos preexistentes, sin beneficio alguno para el ciudadano; así, se crean a nivel autonómico defensores del pueblo, sindicaturas de cuentas, defensores del menor, consejos consultivos, institutos de estadística, consejos de consumo, agencias de protección de datos, institutos de meteorología, -embajadas- en el exterior.

Las instituciones autonómicas genuinas, cuya existencia no se discute, son también más caras. Así por ejemplo, el Parlamento de Cataluña, con 135 escaños, cuesta 506.000 euros por diputado, mientras que el coste de cada diputado del Congreso estatal, de 350 miembros, es de 280.000 euros.

Las autonomías emplean además la mitad de los funcionarios públicos, aunque tan sólo gestionan el 35% del presupuesto.

Y una prueba del despilfarro reinante es que, mientras el BOE ha dejado de imprimirse en papel, los Boletines Oficiales de todas las instancias administrativas representan todavía actualmente 800.000 páginas diarias.

Es verdad que la descentralización política y administrativa que se implanta, por consenso, en la Constitución de l978, ha traspasado los límites de la racionalidad y que ese despilfarro de las Autonomías, en la actual crisis económica, ya no lo aguanta la ciudadanía, al tiempo que se ha convertido en el principal argumento para la gran rectificación, en una coyuntura política que está dominada por el Partido Popular, con el control que tiene de la mayoría de las Comunidades Autónomas.

Pero una cosa es una necesaria rectificación o la eliminación de lo que el presidente del Gobierno en el debate parlamentario ha considerado duplicidades que hay en las administraciones públicas, así como un exceso de organismos autónomos, entes y empresas públicas, y otra muy distinta, es lo que ha planteado en el Parlamento la dirigentes de UPyD, pidiendo una “refundación del Estado”, algo que necesitaría de una reforma constitucional.

Esa reforma constitucional es necesaria, y, posiblemente urgente, pero no solamente por el modelo de Estado Autonómico, sino por otros temas mucho más importantes que garanticen, entre otras cosas, un mejor control democrático del poder, un sistema de representación más justo y, una verdadera separación de poderes.

1 comentario
  1. Chesmaloli says:

    La cita no es de Sancho.
    Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor. Cita de la leyenda del asesinato de Pedro I cuyo asesino fue ayudado por Bernard Du Guesclin, autor de la frase.
    Ay la edad, ay la memoria.

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