González Pons y el misterio de la Santísima Trinidad

“Nadie entiende por qué ha sido marginado Esteban González Pons dentro del Partido Popular y, como al final, le han colocado en un trasportín dentro del “núcleo duro” de Génova, encargado de eso tan etéreo, y también tan vago, como es el área de estudios y programas”.

Quien hace ese resumen de lo que ha ocurrido con el vicesecretario de Comunicación del PP en el Congreso que se ha celebrado en Sevilla, es alguien que le conoce bien, que le trató desde su etapa de militante de la UCD (Unión de Centro Democrático), que apostaba por la posibilidad de que, su momento, con los primeros nombramientos, Rajoy le designara portavoz del Grupo Parlamentario Popular y, que se sorprendió cuando ni siquiera entró en el Gobierno, cuando su nombre estaba en casi todas las quinielas.

Ahora, para cerrar ese círculo incomprensible, ha sido nombrado vicesecretario encargado de estudios y programas, le han quitado las funciones de portavoz del partido a favor de la secretaria general María Dolores de Cospedal, que se convierte en la única voz autorizada para pronunciarse sobre cualquier tema y se queda en tercera figura dentro del primer núcleo de Génova, por detrás de quien ha sido su segundo, Carlos Floriano, responsable de Organización y Electoral del Partido, un puesto que antes compartían , Juan Carlos Vera y Ana Mato, la candidata, en su momento, de Javier Arenas para sustituir a Cospedal.

En su primera comparecencia ante la prensa, la criticada secretaria general del partido por su obsesión de compatibilizar su cargo orgánico en el partido con la Presidencia de Castilla la Mancha, ha asegurado que Pons tiene una “gran base política “, que será de utilidad por “ser aquel que diseña la estrategia política de un partido y elabora los programas de contenido” y que sale reforzado en la nueva estructura pese a que, de hecho, vaya a tener menos peso como nuevo vicesecretario de Estudios y Programas, además de “menos presencia mediática pero, un peso estratégico más importante”.

La recién reelegida secretaria general del PP ha querido referirse a quienes le acusan de acumulación de poder (ya en la anterior legislatura compatibilizo la secretaria general, con su puesto de senadora, secretaria del partido en la Comunicad manchega y jefa de la oposición) y ha dicho que el Congreso de Sevilla no ha sido un cónclave de personalismo ni de reparto de poderes, ni de poderes y contrapoderes” “Yo -ha resaltado- no acaparo nada”.

Como justificación puso el ejemplo -por cierto nada afortunado- de Marcelino Iglesias que fue secretario de organización del PSOE y presidente de Aragón, sin aclarar que Iglesias nunca ocupó la secretaría general, sino solo un área, y que ese puesto lo ejerció solo durante unos meses, y en una situación excepcional, hasta el Congreso en el que fue elegido secretario general del PSOE Rubalcaba.

“Lo de Pons, -sostiene quien bien le conoce- es el misterio de la Santísima Trinidad (Rajoy, Cospedal y Arenas), a menos que se le quiera relacionar con el escándalo Urdangarin, cuando en ese caso, se limitó a cumplir las órdenes del presidente valenciano Francisco Camps, firmando uno de los convenios de la Generalitat con el Instituto Nóos”.