La infanta Pilar mete la pata

Si no estuviese complicado el “caso Urdangarin”, lo ha complicado, aun más la hermana del Rey, Pilar de Borbón (Cannes 1936), con unas inoportunas declaraciones, en las que ha echado la culpa de todo lo que le esta ocurriendo al Duque de Palma y a su sobrina, la Infanta Cristina, a los medios de comunicación que, según ella, lo han liado todo, y son los verdaderos causantes de la polémica en la que esta metido Iñaki Urdangarin

Por si fuera poco, ha añadido que, hasta que no haya sentencia, “todos a callar”, insinuando que los medíos de comunicación tienen que guardar silencio a la espera de una sentencia ya que, según la Constitución, y es una obviedad , “nadie es culpable hasta que los jueces no lo digan”, aunque a veces, los jueces se equivoquen o se dejen influir.

En un intento de defender al marido de su sobrina, la Infanta Cristina, la hermana del Rey, ha provocado una autentica polémica nacional (solamente hay que ver los mensajes en twitter nada favorables a la Monarquía, a la Familia Real, y al comportamiento de algunos de sus miembros); ha roto un silencio que por su lugar que ocupa, no debió por prudencia romper, y ha puesto toda la carga de la prueba en el comportamiento de la prensa que, hasta ahora, se ha limitado a dar cumplida información de las investigaciones que están llevando a cabo el juez José Castro, titular del Juzgado número tres de Palma de Mallorca, y el fiscal anticorrupción, Pedro Horrach.

No son los medios de comunicación, ni siquiera los responsables de los programas de televisión tan criticados muchas veces por sus excesos y por la persecución que cámara en mano, hacen de muchos protagonistas de la prensa del corazón, los que han recibido dinero público, cometiendo un verdadero fraude y engaño, en actividades deportivas sin el mínimo interés o cobrando, por eventos que nunca llegaron a celebrarse.

No es la prensa ni los medios los que se han escudado en la Casa Real para montar un falso tinglado empresarial; los que han defraudado a Hacienda; los que han ocultado beneficios; los que ha contratado a falsos trabajadores para la mayoría de las sociedades paralelas que se beneficiaban de un Instituto que era presentado como una Institución sin ánimo de lucro; los que han sacado el dinero fuera de España para pagar menos impuestos, acudiendo, además, a paraisos fiscales.

No son los medios los que utilizando a la Casa Real, al secretario particular de las Infantas, Carlos García Revenga y, cuando fue preciso, al Palacio de Marivent en Palma de Mallorca para algunas de las reuniones claves, quienes contrataban con toda institución o empresa que se ponía por delante: Autonomías, Ayuntamientos, empresas públicas, Clubs de fútbol, Sociedad General de Autores (SGAE), empresas privadas o grupos de comunicación especializados en motor y deportes… Lo que fuese, con tal de aumentar unos ingresos que, en solo unos pocos años, llegaron a superar, los 17 millones de euros.

La Infanta Pilar ha mandado callar, cuando la que debería haberse callado, sin intervenir en este delicado tema que tanto daño esta haciendo a la Monarquía, a su hermano el Rey y, sobre todo, a su sobrino, el Príncipe Felipe, y a su futuro, es , precisamente ella.