Rajoy no está para dar buenas noticias

Mariano Rajoy, en su primera comparecencia parlamentaria, desde su investidura como presidente del Gobierno el 20 de diciembre, ha presentado un panorama negativo y pesimista sobre la evolución de la economía española, especialmente en cuanto paro, ya que durante este año, ha asegurado se continuará destruyendo empleo.

Rajoy que, por lo visto, dada la situación del país, no está para dar buenas noticias, ha aprovechado el Pleno del Congreso, convocado para informar sobre la última Cumbre Europea, para presentar un descarnado escenario de la situación económica del país y de su previsible empeoramiento, y ha señalado que estamos ante una situación crítica. Sin concesiones a la galería ha rechazado apuntarse a la teoría de los brotes verdes como, repetidamente, había venido anunciando el gobierno anterior.

De acuerdo con su compromiso de decir la verdad ha afirmado que este año será malo y ha afirmado, tras presentar una serie de datos negativos de la economía española que, “es difícil imaginar un punto de partida peor para esta legislatura consecuencia de los excesos y desequilibrios acumulados en los últimos años”.

Rajoy no ha querido refugiarse en la difícil situación heredada ya que hay que, según él, mirar hacia adelante y, hacer frente a los compromisos adquiridos, y ha asegurado que las cifras de empleo, “por desgracia”, no van a mejorar en el corto plazo, sino que empeorarán en el año 2012, por lo que la intención del Gobierno, es plantear una reforma laboral “amplia, profunda y equilibrada”.

Algo que coincide totalmente con los datos hechos públicos por el BBVA que acaba de anunciar que, durante este año, en el que debería aprobarse una reforma laboral “contundente”, se producirá un aumento notable del paro, que ese aumento no llegará a los seis millones de desempleados, pero que puede alcanzar la cifra de los dos mil parados diarios, hasta llegar a una tasa del 24,4 por ciento.

Aceptando de antemano que la reforma laboral que se aprobará este viernes en el Consejo de Ministros y a la que se ha referido Rajoy en el Parlamento, no es la solución para crear empleo (no se sabe, incluso, si esa reforma va a servir para parar esa sangría de nuevos parados que anuncia el servicio de estudios del BBVA), parece que el presidente se ha decidido por la solución más radical, la que viene defendiendo el ministro de Economía y Competencia Luis de Guindos, que es la que exige Bruselas y la que piden los mercados.

No hay que olvidar que en el pasado mes de agosto, durante la grave de crisis de la deuda soberana y el aumento espectacular de la prima de riesgo, el presidente del Banco Central Europeo lo que le pidió al presidente Rodríguez Zapatero, a cambio de una intervención masiva del Banco comprando deuda española, fue la aprobación de una profunda reforma laboral, algo que el presidente no cumplió, aunque aceptó, como también le pedían, una reforma de la Constitución para fijar los límites de déficit.

Esa sería la reforma por la que habría optado Rajoy, frente a otra más complaciente con los sindicatos que le pueda salvar de una huelga general, como vienen defendiendo tanto la ministra de Empleo, Fátima Báñez como el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Aunque Rajoy no ha aportado ningún dato revelador en esta primera comparecencia parlamentaria, sobre esa reforma, cree saberse que en ella se primarán los convenios de empresas y no los de los sectores, el despido con veinte días de indemnización, contratos a tiempo parcial indefinidos en el que entrarían los “minijobs”, una legislación durísima contra el absentismo que irá frontalmente en contra de lo que defienden los sindicatos, la eliminación de la ultra actividad, y un plan en contra del fraude del seguro de desempleo.