El discurso que hundió a Chacón

Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato de Felipe González, se ha convertido en el nuevo secretario general del PSOE, frente a la exministra Carme Chacón, candidata del expresidente  Rodríguez Zapatero.

Chacón, que ha llegado al Congreso de Sevilla que se clausura este domingo en mejores condiciones que Rubalcaba, con el voto favorable de las dos mas importantes federaciones (Andalucía y Cataluña), con avances importantes en Valencia y Madrid y con toda una ola de adhesión a su favor en la falsa creencia que ella era la renovación simplemente por su edad, ha perdido a última hora por su discurso desarticulado propio de un mitin político o de una asamblea de facultad y no de un Congreso tan decisivo como este, que está decidiendo el futuro del PSOE después de haber perdido el poder local, autonómico y municipal.

Ha sido el triunfo del “felipismo” frente al “zapaterismo”, de la seguridad frente al riesgo; de la solidez y de la reflexión que da la experiencia, frente a la improvisación que da la falta de condiciones para el cargo; del programa y de las propuestas frente al mitin de partido propio de una campaña electoral pero no de un Congreso; del lenguaje realista y sólido con propuestas razonables que puedan contribuir a olvidar pasados errores frente al lenguaje populista, con una verdadera inflación de lugares comunes y frases hechas que convencen a muy pocos.

Uno hablaba, sobre todo, para esos siete millones y medio de españoles que han votado socialista. La otra  hablaba esencialmente para esos cuatro millones y medio que han dejado, desde la izquierda, de votar PSOE.

Por eso el dicurso de Chacón, mucho más a la izquierda y sobre todo más sectario que el de Rubalcaba, lleno de lugares comunes, de frases oídas cientos de veces, de eslóganes, de obsesión frente al Partido Popular que apenas lleva mes y media en el poder y no de obsesión por definir que tipo de oposición piden ahora la mayoría de los españoles ante la situación crítica en la que nos encontramos, ha producido más rechazo que adhesiones y ha convertido una victoria al alcance de la mano en una derrota

Chacón era la improvisación y se ha notado en ese discurso final creyendo que se iba a repetir lo que ocurrio en el Congreso del año 2000 cuando el discurso de Zapatero fue decisivo para que algunos cambiasen de voto y Guerra abandonase definitivamente a Bono para pactar con Jose Blanco el nombre de quien seria el secretario general.

Más aplaudida que Rubalcaba, en un tono de voz chillón que podía oírse fuera, incluso, del Hotel Renacimiento de Sevilla, donde los 936 delegados la podían oír perfectamente sin necesidad de ese tono de voz que superaban todos los decibelios imaginables, Carme Chacón más que optar a la Secretaría general del partido, parece que se presentaba a la presidencia del Gobierno porque lo dijo, “no estaba dispuesta a presentarse para administrar solo la travesía del desierto”. Y nada de interinidad. Ella quería todo el poder y lo quería ya.

Y los delegados (muchos de ellos amenazadas con la pérdida de su status personal en Andalucía, uno de los residuos de poder que le queda al socialismo, por lo menos hasta el próximo 25 de marzo) no se lo han dado en un acto que parecía mas una asamblea de facultad que un acto histórico que condicionara el futuro político y económico de este país.

Al final los delegados han optado por la seguridad, frente a una aventura que se presentaba tan oscuro e incierto como el discurso de la candidata.