Un peligro llamado Carme Chacón…

A poco menos de una semana del inicio del Congreso socialista, en Sevilla,  que tiene que elegir al sucesor de Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE los resultados continúan siendo inciertos,  ya que los dos principales candidatos se consideran ganadores, especialmente Carme Chacón, convencida de que con ella se está produciendo la verdadera renovación dentro del PSOE.

Por eso, el expresidente del Gobierno Felipe González se ha visto obligado a intervenir a favor de su antiguo ministro, Alfredo Pérez Rubalcaba, ante la posibilidad de que Carme Chacón, como viene repitiendo a sus seguidores, pueda ganar el congreso del PSOE y se convierta en la secretaria general del partido, algo que intenta impedir por todos los medios tanto el “aparato” como  los principales barones del PSOE.González, que pretendía permanecer neutral en la pelea Rubalcaba-Chacón ( porque Chacón antes de “niña de Zapatero ” fue “niña de Felipe” y Rubalcaba ha decidido dar el paso para presentarse como aspirante a la secretaria general, por presión y deseo ,  de Felipe ), ha tenido que romper su compromiso y, este fin de semana, defendía la candidatura de Rubalcaba como la mejor alternativa, la más sensata, la más articulada y la que mejor responde a los intereses de un partido que tiene que considerarse mayoritario y de poder.

Para González, para el aparato, para la mayoría de los barones socialistas y, sobre todo para ese sector “histórico” que se hizo con el poder en 1973, en el Congreso de Suresnes, e hizo del socialismo heredero de la guerra civil un partido  ganador, un triunfo de Chacón sería un triunfo de Zapatero y de todo ese sector, que ha influido decisivamente en la política y en la economía del país, en los dos mandatos  de expresidente.

Sector del que forma parte el marido de la exministra de Defensa, Miguel Barroso, antiguo Secretario de Estado de Comunicación; José Miguel  Contreras, ex consejero delegado de la Sexta televisión;  el consejero de Telefónica y antiguo responsable de las Juventudes Socialistas, Javier de Paz;  el empresario catalán Jaume Roures, otro de artífices de la Sexta y dueño del periódico ‘Publico’; y el ministro Miguel Sebastián, que ha estado al servicio de todos ellos y  de sus intereses en los medios de comunicación y, en sectores claves de la economía española.

El triunfo de Chacón -sostienen  los partidarios de Rubalcaba – sería  de nuevo el triunfo del “ zapaterismo”, de la improvisación, de los eslóganes  vacíos de contenidos y del falso radicalismo que tanto daño ha hecho a un partido que ha perdido la centralidad, que ha apostado por el desastre del tripartito catalán, por el desarrollo de los estatutos de Autonomía basados en el hecho de que la nación  es un concepto discutido y discutible, o  por el desarrollo de determinadas leyes que han supuesto la huida de ese electorado de centro que le venía dando la mayoría absoluta al partido.

“Tenemos que recuperar la centralidad, y reconciliarnos con nuestro electorado y, probablemente, el que mejor representa esa tendencia es,  precisamente, Felipe González, la principal  referencia que hoy tenemos en el PSOE. Tal como esta el partido Chacón es un peligro”. Lo que no dicen estos “Rubalcabistas” es que ellos permitieron el desastre, que colaboraron con él,  y que no levantaron la voz cuando comenzaron a vislumbrar que  ese falso radicalismo que no conducía a nada.

Esa es la contradicción en la que se desenvolverá el congreso,  que el próximo fin de semana se celebra en Sevilla donde se tendrá que elegir entre dos opciones perdedoras en las ultimas elecciones generales del pasado mes de noviembre, entre dos opciones que no dieron, en su momento,  la señal de alarma sobre el camino al que conducía el  “zapaterismo” y cuya única diferencia es la edad. Es la juventud de Chacón,  que muchos quieren identificar con “renovación y cambio”,  frente a la veteranía de Rubalcaba  que sus partidarios identifican con experiencia y seguridad, pero que muchos creen que es mas de lo mismo.

Al fin y al cabo, es el debate sobre el futuro que, según González, no tiene por que marcar la edad sino las ideas, una suerte de no conformarse con el presente. “Hay que renovar el proyecto, pero no hay identificación entre generación y renovación”. Un futuro que, versión  Rubalcaba, en cita de  Woody Allen, le interesa  mucho “porque es donde voy a pasar el resto de mi vida “.  “A mi me pasa lo mismo, me gusta el futuro porque es donde voy a pasar el resto de mis días. Y no estaría aquí, si  no creyese que es posible”.