El Fondo Monetario se empeña en duchar a Rajoy

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha echado por tierra todas las buenas intenciones del Gobierno, anunciando que España no cumplirá los objetivos de déficit marcado por Bruselas.

Objetivos aceptados de cara a la galería por el equipo económico de Rajoy (versión ante el Eurogrupo del ministro de Economía y Competencia, Luis de Guindos) pero, puestos en duda, públicamente, por el ministro de Hacienda y Administraciones Publicas, Cristóbal Montoro e, incluso, por el propio presidente del Gobierno, en la reunión del pasado lunes del Comité Ejecutivo del partido, donde dejó la puerta abierta a todo tipo de negociación con Bruselas.

Con ese jarro de agua fría, que mas bien es una ducha helada, el Fondo ha confirmado que se abre una recesión económica de dos años para nuestro país, y lo que es más grave, anuncia que no se podrá cumplir con lo que nos exige Bruselas que es un déficit del 4,4 por ciento al final de este año y un 3 por ciento para 2013, algo que viene manteniendo Cristóbal Montoro y, el propio presidente del Gobierno fuera de micrófono.

Las previsiones del FMI son que el déficit de este año será del 6,8 por ciento del PIB, 2,4 puntos más que lo que marca el Plan de Estabilidad, -una desviación superior a la que se ha producido el pasado año- y que, el año que viene, cuando el compromiso es un déficit del tres por ciento, la desviación será aún mayor y se situará en el 6,3 por ciento del PIB.

Al fin y al cabo, el Fondo viene a dar la razón al ministro Montoro que viene insistiendo en que, dada la recesión económica en la que hemos entrado a finales del año pasado y que se prolongará hasta el último trimestre del 2013 y con cálculos hechos con un escenario de pequeño crecimiento y no de parálisis económica como se anuncia, es misión imposible cumplir el Plan de Estabilidad, con lo que, lo más razonable, es pedir una moratoria que, al fin y al cabo es lo que ha venido defendiendo el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba durante la pasada campaña electoral.

Sin embargo, el problema es la radicalidad con la que actúa Bruselas presionada por la canciller Merkel. Desde Bruselas no solo han vuelto a apremiar a Rajoy para que se aceleren al máximo las reformas pendientes (la reforma del mercado de trabajo, la del sistema financiero y la del anti déficit para la Administración central y las Comunidades que irá acompañada de la consideración de delito cualquier manifestación de despilfarro público) sino que han respondido con un “no” a la posibilidad de una moratoria en el déficit.

Así, lo ha manifestado el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, al rechazar dar más tiempo a España para reducir el déficit, al tiempo que ha pedido al nuevo Gobierno que cumpla los objetivos marcados por la Unión Europea, por considerar que cualquier nuevo retraso agravaría la desconfianza de los mercados en la economía española.

Oli Rehn parece haber olvidado que el Pacto de Estabilidad tiene prevista la concesión de una prórroga “si el Estado en cuestión ha tomado medidas y se produce un acontecimiento económico adverso inesperado con importantes consecuencias desfavorables para las finanzas públicas”. Bruselas ya activó ese procedimiento a final de 2009 para prolongar un año más de lo previsto (hasta 2013) el ajuste presupuestario español.

En esta ocasión tanto las previsiones de Fondo Monetario Internacional, como los datos que ha hecho público el Banco de España, indican que estamos en una situación peor que en el 2009 y que no pueden producirse recortes del orden de los 40.000 millones de euros con las perspectivas económicas que se anuncian en un escenario, además, de casi seis millones de parados, donde el problema no está en la reducción del gasto sino en la parálisis económica.

1 comentario
  1. Dionisio says:

    Oye Jaime ¿no te va el Felipe?. o sr. Peñafiel ¿ha perdido Vd. los buenos modales? quizás sea porque en realidad lo ha estado utilizando, hasta hace poco, para comer mejor.¿?

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