Rajoy y su particular ‘Misión Imposible’

Coincidiendo en el tiempo con el estreno en España de la cuarta entrega de películas basadas en “Misión Imposible”, la exitosa serie de televisión de los años sesenta y que lleva por título “Protocolo fantasma”, se cumple estos días el primer mes de la formación, jura y toma de posesión del gobierno de Mariano Rajoy, el triunfador por mayoría absoluta en las elecciones generales del pasado mes de noviembre.

Aunque todas las tramas de “Misión imposible” juegan con la existencia de un personaje normal que se convierte en superhéroe y que afronta con éxito las situaciones más arriesgadas, duras y peligrosas con la máxima elegancia y normalidad, en el caso de Rajoy, que no tiene nada de superhéroe y todo de un hombre corriente –que, por otra parte, no sabemos si habrá visto la película acompañado de sus hijos– su misión es casi imposible, dada la situación económica que ha heredado y a pesar de todo lo que venia diciéndose, no parece que tenga ningún “protocolo fantasma secreto” capaz de sacar al país de una situación económica que se complica por semanas y que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado como larga recesión, por lo menos para este año y el que viene.

Si por algo se ha caracterizado este primer mes del gobierno de Mariano Rajoy, poniendo las bases de lo que económicamente es una situación imposible, es por la descoordinación dentro del equipo económico que pretende controlarlo el propio Rajoy desde la presidencia de la Comisión delegada de Asuntos económicos, ya que se niega a que ese área, tan importante, la dirija un vicepresidente; por el progresivo enfrentamiento entre el ministro de Economía y Competencia, Luis de Guindos, y el de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, en un intento del segundo por imponer su autoridad sobre de Guindos; por enormes lagunas y fallos en la política de comunicación, debido más a la actitud escapista ante la prensa del propio Rajoy que a un diseño de la nueva Secretaría de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, una de las personas de mas confianza de Rajoy; por improvisaciones como esa de pretender nombrar al escritor y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, Presidente del Instituto Cervantes, sin la aceptación previa de el interesado, como si fuese un ministro más de los que ha nombrado y que conocieron su designación solo horas antes de hacer publico el Gobierno y sin recibir ninguna explicación de por qué lo necesitaba en ese puesto; o por el desconcierto de su electorado aumentando los impuestos cuando todos estaban convencidos, por lo que les habían prometido, que los impuestos se bajarían.

Aunque haya tenido que ser rectificado por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el único que ha admitido esa “misión imposible” en la que se encuentra el Gobierno, que tiene que reducir en un solo año casi tres puntos y medio de déficit (del 8% al 4,4%) con un ahorro cercano a los 40.000 millones de euros), con una recesion encima y una recaudación fiscal discutible con las cifras que se vienen manejando, es el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro que confía en que desde Bruselas sean sensibles al ajuste que hay que hacer y estudien algún tipo de moratoria.

Por eso, a pesar de la rectificación de la vicepresidenta, Montoro desde Sevilla ha vuelto a insistir en que confía en que, a la vista de la coyuntura económica “aclare y reoriente los objetivos de déficit”.