La imputación del Urdangarin y algo más

Por primara vez en la historia española, alguien relacionado con la Familia Real, Iñaki Urdangarin, yerno del Rey Juan Carlos, tendrá que comparecer ante un juez y ante un fiscal anticorrupción, acusado de posibles delitos de tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, falsedad documental, fraude a la Administración, delito fiscal y blanqueo de capitales, delitos que pueden suponer la petición de más de ocho años de prisión.

Cuando gran parte de la opinión publica, a la vista de los escandalosos datos judiciales filtrados por los medios de comunicación, han condenado ya al Duque de Palma que ha ocasionado un daño irreparable a la Monarquía, y, cuando desde el propio Palacio de la Zarzuela se le ha declarado, de hecho, “persona non grata”, al tiempo que se le ha separado de todo tipo de actividad oficial, y a cuarenta y ocho horas de que prescribiese el plazo para los delitos fiscales correspondientes a los últimos cinco años, se ha hecho pública la imputación del esposo de la infanta Cristina que permanece en Washington como representante de Telefónica España, aunque probablemente, su situación profesional dentro de la multinacional de las telecomunicaciones va a ser revisada.

El auto dictado por José Castro titular del Juzgado número tres de Palma de Mallorca, de cuerdo con el fiscal anticorrupción Pedro Horrach, cita a Urdangarin para el 6 de febrero con la advertencia de que si no comparece emitirá orden de detención, y da cuenta del motivo de la citación que está relacionado con toda la estructura empresarial montada por el Duque de Palma para desviar dinero público de las Comunidades de Baleares y Valencia, hacia empresas particulares, entre ellas una patrimonial con su esposa la Infanta Cristina, y hacia paraísos fiscales de Belice, Luxemburgo e islas del Canal.

Hasta ahora, todo lo conocido del “escándalo Urdangarin” ha producido una verdadera conmoción en la opinión pública que no comprende como alguien como él, que ha venido gozando de los mayores privilegios y prebendas, que ha tenido la mayor consideración social, que ha sido respetado y homenajeado como un miembro más de la Familia Real, que ha sido, incluso, puesto de ejemplo público por su ayuda y preocupación por el deporte, haya podido llegar al extremo, de utilizar la imagen de su esposa, la Infanta Cristina y la de sus hijos en una cabalgata de Reyes, en Alcalá de Henares, para conseguir un contrato de varios miles de euros, o manejar a una Fundación de discapacitados para desviar dinero hacia paraísos fiscales, o utilizar la imagen de la Casa Real, con el secretario particular de las Infantas, metido en el “tinglado” empresarial del Duque, para convencer a los que dudaban de la eficacia y rentabilidad de los cursos impartidos por los responsables del Instituto Nóos.

Es decir, no sólo son los posibles delitos de los que puede ser acusado el Duque de Palma, es también la naturaleza de algunos, la forma de hacer negocios de quien después de hacer unos cursos en una escuela especializada de finanzas, se creyó todo un experto en maniobras y manejos fuera de la Ley, de una forma de actuar y de un estilo impropio de su condición,

Es, sobre todo, el daño que ha hecho a la Monarquía. Un daño irreparable que, como sostiene Izquierda Unida, no ha hecho sino empezar…

1 comentario
  1. Costadamorte says:

    Ya se que me tacharán como politicamente incorrecto…, pero yo a la pregunta del título le respondería que si en vez de ser hoy 2015, estuvieramos en la España de hace 175 años, pues habría un abrazo en Vergara entre…, no se, pongamos Galindo y De Juana, (o Rajoy y Otegui, me da igual)…, y sería algo mejor para todos…

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