La candidatura de Pérez Rubalcaba

Este jueves, Alfredo Pérez Rubalcaba, actual portavoz parlamentario socialista, presentará públicamente, su candidatura a la secretaria general del PSOE, en un acto que se celebrará en la sede de la UGT (Unión General de Trabajadores), después de comprobar, estas últimas semanas, que cuenta con los suficientes apoyos como para poder ganar en el Congreso que se celebra el 3, 4, y 5 de febrero en Sevilla.

A pesar de ser el gran derrotado en las elecciones generales del pasado 20 de Noviembre, con los peores resultados de la historia reciente del partido socialista, todas las responsabilidades de la gran derrota han recaído sobre el expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero y, ninguna, sobre quien él mismo designó sucesor por presiones del sector histórico del PSOE, que sigue liderando el expresidente Felipe González.

González, que llevó el peso de la campaña electoral de Rubalcaba con apariciones en, prácticamente, todas las Comunidades Autónomas y núcleos importantes de población, se sigue considerando heredero histórico de las siglas del partido desde que en Suresnes, (Francia), antes de la muerte del general Franco, y, de cara al cambio de Régimen, en un golpe de mano con Nicolás Redondo, padre, y Alfonso Guerra, se hizo con todo el poder del partido socialista marginando al histórico Rodolfo Llopis.

Desde entonces, ese sector, especialmente González y Guerra, se han sentido herederos y albaceas del partido y, ahora, intentan reconducir la situación, después del periodo de improvisaciones y de sobresaltos de la era Zapatero que ha terminado con la pérdida del poder autonómico, municipal y gubernamental.

Aunque Rubalcaba, el único exministro de la etapa de González que ha seguido en puestos de responsabilidad con Zapatero, hasta el punto de haber sido nombrado vicepresidente del Gobierno, junto con otro histórico, Manuel Chaves, -descabalgado de la Presidencia de la Junta de Andalucía por Rodríguez Zapatero- durante la campaña electoral ha intentado separarse, sin conseguirlo, del expresidente.

Sin embargo, el escaso poder e influencia de los “barones socialistas” que han perdido todo su poder en las elecciones autonómicas del pasado mes de mayo, le ha permitido a Rubalcaba aspirar a un puesto al que en otras circunstancias no habría tenido más remedio que renunciar.

Le ocurre lo mismo a quien puede ser su principal contrincante, la exministra de Defensa Carme Chacón, que ha llevado al PSC, en las últimas generales, al peor resultado de su historia. Un golpe tan duro como la pérdida por goleada de las elecciones autonómicas catalanas, tras el desastre del tripartito catalán y el hundimiento del poco liderazgo que tenía José Montilla, el sucesor de Pascual Maragall.

Dentro del actual panorama, no parece que ninguno de los otros candidatos con lo que se viene especulando (el número dos del grupo parlamentario socialista Eduardo Madina, el alcalde de Toledo Emiliano García Page, el leonés Oscar López, y, el navarro Juan Moscoso, hijo del exfiscal general del Estado y exministro Javier Moscoso) tengan muchas posibilidades.

Por otra parte, el actual clima de crispación que existe dentro del partido después de dos de los manifiestos hechos públicos hace unos días, el titulado “Mucho PSOE por hacer” y, el encabezado por un grupo de colaboradores en los gobiernos de Zapatero con el expresivo encabezamiento “Sí estuvimos allí”, ayude mucho a encontrar una nueva vía, sin caer en los mismos errores que se produjeron con la elección, en el año 2000, de José Luis Rodríguez Zapatero.