Las “limpiezas” que hará Rajoy

Cuenta Mariano Rajoy en su autobiografía, que se publicó poco antes de las elecciones del pasado 20 de noviembre y que lleva por titulo En confianza que cuando entró en el servicio militar le tocó hacer labores de limpieza y controlar el abastecimiento de detergente. Aprovecha la anécdota para enorgullecerse del trabajo bien hecho por humilde y aparentemente sin importancia que parezca y para asegurar que, desde entonces, se convirtió en un autentico “experto en limpieza”.

Esa experiencia la va a tener que utilizar en profundidad a partir del próximo miércoles cuando, después de las sesiones de investidura de este lunes y de este martes, jure su cargo ante Su Majestad el Rey, de conocer la lista de su Gobierno y se reúna en el Palacio de la Moncloa, con  lo que será su primer Consejo de Ministros.

Así pues, a partir de este lunes en que leerá en el Congreso de los Disputados, su discurso de investidura, tendrá que despejar muchas incognitas, tendrá que aclarar muchas dudas, tendrá que concretar muchas propuestas, tendrá que aparcar muchas de sus promesas electorales como esa de rebajar impuestos para que el dinero este en manos de los consumidores y no en las del Estado, y, sobre todo, tendrá que comenzar una dura labor de limpieza para poder llevar a cabo esa reducción del déficit publico hasta un 4,4 por ciento, una de sus principales metas económicas, según se ha encargado de explicarle a la canciller alemana Ángela  Merkel, a Sarkozy y a los máximos responsables de la Comisión y del Parlamento Europeo.

Puede que,  todavía, se guarde alguna carta bajo la manga, porque aun no tiene datos definitivos del déficit del Estado y de las comunidades autónomas de este año, aunque toda hace indicar que superara el pactado seis por ciento del PIB, con lo que tendrá que ir a una reducción de gastos que puede llegar a los 20.000 millones de euros.

Una verdadera “limpieza” que afectara a la Administración Publica y a una serie de servicios sociales que,  hasta ahora aparecían como  intocables, pero que sufrirán inevitables recortes como hemos  visto en comunidades donde esta gobernando el Partido Popular como Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Baleares.

El primer efecto de esa “limpieza” será la reforma radical del mercado laboral, algo que no se atrevió a abordar en profundidad el Gobierno de Rodríguez Zapatero y que Rajoy, con la oposición de los sindicatos, llevara a cabo después de la festividad de Reyes, de acuerdo con la petición formal que, en su momento, hizo al anterior Gobierno el Banco Central Europeo.

Probablemente la “limpieza” mas polémica y la que esta contando con mas división de opiniones es  la que afecta a la reforma del sistema financiero con la creación de un “Banco malo” a donde vayan a parar todos los activos tóxicos inmobiliarios que, en estos momentos, tienen bancos y cajas de ahorros y que, según cálculos conservadores, puede elevarse a los 178.000 millones de euros, una cantidad tan desproporcionada que hasta que no se clarifique es difícil que vuelva a fluir el crédito y los bancos y especialmente las cajas de ahorros, recuperen parte de la confianza perdida.

Mariano Rajoy, ha venido manteniendo  que sanear  y “limpiar”el sistema financiero tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis europea de la deuda soberana, es esencial para que los bancos puedan dar más créditos y se promueva el crecimiento económico, algo sobre lo que se ha manifestado  en contra  el BBVA y, muy especialmente, el presidente del Santander Emilio Botin.

“Debemos hacer un esfuerzo en la limpieza de los balances”, dijo recientemente Rajoy,  mientras sus asesores siguen discutiendo los pros y contras de una operación al estilo de lo que se ha hecho en Irlanda con el Banco “Nama”  y que se haría con los préstamos problemáticos de las entidades a cambio de deuda pública.