Más sobre los escándalos de las Cajas de Ahorros

Aquí, en época de profunda crisis, una crisis que ha provocado que casi millón y medio de familias tengan a todos sus miembros en paro y sean cada día más los españoles que tienen que acudir a comedores de Cáritas, para satisfacer sus necesidades míninas, los más tontos y, también, los mas sinvergüenzas, hacen relojes.

Si no que le pregunten a los miembros del Consejo de Administración de la Caixa del Penedès o al director general de la Caja de Cantabria, que a la vista del reparto que se han hecho de los despojos en la CAM (Caja de ahorros del Mediterráneo) de la CMM (Caja de Castilla la Mancha), CajaSur y Novocaixagalicia, no han querido ser menos, viendo como compañeros que hacían similares labores a las suyas y que se han adjudicado millones y millones de euros en fondos de pensiones a veces aprobados en la más absoluta clandestinidad, han seguido el mismo ejemplo de los administradores de las Cajas de Ahorros rescatadas, pensando que el dinero del depositante, como el dinero público, no es de nadie.

Según acaba de revelar el presidente de Caixa Penedès, Ricard Pagès, y el director general de la entidad, Manuel Troyano, se han visto obligados a dimitir de sus cargos, después de descubrirse que ellos, y otros dos directivos, que ya no están en la pequeña caja catalana, contaban con un plan de pensiones en otra entidad por un total de 22 millones de euros.

El consejo de administración de la entidad ha solicitado la dimisión de Pagès y Troyano después de comprobar la veracidad de las informaciones sobre el plan de pensiones que ha producido tal alarma social que la Fiscalía Superior de Cataluña se ha comprometido a abrir diligencias para investigar las remuneraciones de la alta dirección de Caixa Penedès.

También contarían con este plan de pensiones el exdirector general Joan Caellas y el ex director de recursos humanos Jaume Jorba, aunque el reparto de la dotación del plan de pensiones no es igual para cada uno de ellos, ya que a Pajes le corresponde una cantidad superior al ostentar el cargo más elevado.

El consejo de administración de la entidad ha manifestado su desaprobación en contenido, método de instrumentación, falta de transparencia, excepcionalidad y desproporción de los paquetes de carácter remuneratorio y ha aclarado que no contaba con información suficiente, veraz y detallada sobre estas remuneraciones y prestaciones, por lo que estudiará la manera de corregir esta situación, una corrección que con toda seguridad según fuente de los trabajadores de la Caja, no llevará a nada.

Con tres cajas nacionalizadas, (Novacaixagalicia, Catalunya Caixa y Unnim) otras tres intervenidas, (CCM, CajaSur y Caja Mediterráneo) y un banco, participado por una caja, también controlado por el supervisor, el Banco Financiero y de Ahorro. Los sucesivos escándalos de sueldos millonarios y reparto de fondos de pensiones han producido tal alarma social que la Fiscalía Anticorrupción se ha visto obligada a intervenir.

Pero es que, además, las antiguas cajas de ahorros mantienen aún a 3.657 representantes en sus órganos de gobierno. A pesar de la transformación que ha sufrido el sector en los últimos años, por las fusiones y por la conversión de sus filiales financieras en bancos, estas entidades cuentan con esta enorme cantidad de cargos electos en sus estructuras, la mayor parte de los cuales son políticos y sindicalistas.

El mantenimiento de estos órganos está permitiendo a exresponsables del sector una salida laboral tras el proceso de reestructuración, que ha supuesto al Estado, hasta el momento, un coste superior a los 18.000 millones de euros. Dos de los ejemplos más claros son los de José Luis Olivas y Julio Fernández Gayoso. El primero ha dimitido de la vicepresidencia de Bankia y BFA, (Banco Financiero y de Ahorros) pero permanece al frente de Bancaja a pesar de todas las peticiones de dimisión y de los intentos de substituirlo por Francisco Pons, expresidente de los empresarios valencianos. El segundo se ha quedado en Caixanova tras abandonar el consejo de NGC Banco.