Blanco tiene que dejar su escaño por Lugo

Las derivaciones del “escándalo Campeón”, una investigación judicial por cobro de ayudas oficiales y comisiones, contra los laboratorios gallegos, Nuppel, en el que fueron detenidas una quincena de personas, entre ellas el propietario de los laboratorios, Jorge Dorribo, ha terminado convirtiéndose en el “caso Blanco”, en el que aparece implicado el Ministro de Fomento, Portavoz del Gobierno, ahora en funciones, y diputado por Lugo, José Blanco.

José Blanco, que durante toda la campaña electoral ha venido manteniendo un bajo perfil, sin querer a entrar a aclarar sus conexiones con la trama gallega empresarial de las comisiones, y que ha venido insistiendo, públicamente, una y otra vez, que “no hay caso Blanco, ni lo habrá”, se ha visto sorprendido este lunes por el hecho de que el “caso Campeón” se ha convertido, de hecho, en el “caso Blanco”, hasta el punto que puede ser imputado por la Sala Penal del Tribunal Supremo, por delitos de cohecho y tráfico de influencias, y convertirse, de este modo, en el primer caso de un exministro, sentado en el banquillo y juzgado por el delitos de tráfico de influencias y cohecho.

Esta es la decisión que pueden tomar los cinco jueces del Supremo después de que la Fiscalía se haya mostrado partidaria de que el TS se declare competente para investigar al ministro.

En plena campaña electoral, la Fiscalía del TS recibió toda la documentación y la exposición razonada en la que la juez de Lugo Estela San José explica los indicios que le llevaron a concluir que el Ministro de Fomento podría haber incurrido en la comisión de delitos de cohecho y tráfico de influencias ya que había hecho gestiones para que el Ministerio de Sanidad agilizara la tramitación de varios expedientes que afectaban a la compañía de Dorribo.

Gestiones, previo cobro, a través de un primo de su mujer, de la correspondiente “mordida”, de acuerdo con las declaraciones del empresario, que ha contado detalles siniestros , propios de la serie “los Soprano”, de cómo el primer encuentro, según lo convenido, fue en una gasolinera, de cómo hasta que el empresario no pagó en billetes al primo, no tuvo autorización para subir al coche oficial del ministro que esperaba el desarrollo de los aconte4cimientos, de cómo se relacionaban entre sí otros miembros de la trama empresarial que, incluso, habían ayudado económicamente, a Blanco a la construcción de su actual chalet en las afueras de Madrid, de cómo se siguió pagando con facturas “infladas”, desde paraísos fiscales, mientras se hacían gestiones desde el Ministerio.

Todo eso, adobado con conversaciones telefónicas grabadas, mensajes SMS y expresiones coloquiales que ponen de relieve que, en realidad, si puede existir un “caso Blanco”, que afecta de lleno, a quien ha sido el azote contra la corrupción en el Partido Popular a raíz de la trama Gürtel y del caso de los trajes de Francisco Camps.

Por algo hace sólo unos días que declaraba públicamente que quería desaparecer de la primera línea de la política. Va a tener que desparecer de la primera y de la última.

Lo sorprendente es que los otros dos políticos que aparecen en la trama, el parlamentario del PP Pablo Cobian y, el también parlamentario y exconsejero de Industria del Bloque Nacionalista Gallego, Fernando Blanco, dimitieron, en su momento, de sus escaños, ante la indiferencia de Blanco que, en ningún momento, se le ocurrió siquiera no sólo renunciar a su cargo, sino retirar su candidatura de aspirante a un escaño por Lugo, escaño al que tendría que renunciar si, efectivamente, después del correspondiente dictamen de la Fiscalía, es imputado por el Tribunal Supremo.