La trinchera de Mariano

Cuarenta y ocho horas después del triunfo electoral del pasado domingo, se han agudizado las presiones sobre el líder del Partido Popular. Mariano Rajoy, para que concrete lo más posible, los planes de ajuste que piensa aplicar sobre la economía española, planes que no quiso aclarar durante la campaña electoral y a los que tampoco quiso referirse en la noche del día 20 desde el balcón de la calle Génova desde donde lanzó un mensaje de unidad, y de llamada al consenso, en un intento de ser el “presidente de todos”.

Frente a quienes creían que, esa misma noche, iba a lanzar un claro mensaje a los mercados, teniendo en cuenta que el viernes anterior, en algunos momentos, la prima de riesgo española superó a la de Italia, Mariano Rajoy no quiso adelantar nada de lo que piensa hacer, desoyendo la petición de numerosos medios internacionales que le venían pidiendo concreción y menos vaguedad.

Y, eso es lo que le han vuelto a pedir, cuarenta y ocho horas después de su gran triunfo, no solo desde los medios, sino, también, desde las Agencias de calificación, como Standard &Poor´s y Ficht que, tras recordar que, durante la campaña electoral, no se han especificado medidas concretas para combatir el déficit, le han exigido que, cuanto antes, se hagan reformas “radicales ambiciosas y sorprendentes”, adjetivos todos, que van en contra de la personalidad del futuro presidente del Gobierno de España.

Esas exigencias se producen después de que los mercados no le hayan dado ningún tipo de tregua, a pesar del triunfo del Partido Popular y de Rajoy por una mayoría absoluta confortable.

Este martes, la Bolsa ha vuelto a bajar un 1,45 por ciento (después de la bajada del lunes que fue la mayor de las Bolsas europeas), la prima de riesgo ha alcanzado los 470 puntos muy cerca de la italiana pero, lo que es más grave, se ha tenido que pagar la subasta de Letras a tres meses a un 5,11 por ciento, interés por encima del que está pagando Grecia y que supone un aumento de más del 120 por ciento, ya que el interés medio de las últimas subastas ha estado en el 1,69%, situación que no se puede prolongar mucho tiempo.

De ahí, las presiones sobre Rajoy para que actúe, a las que se ha sumado la propia Merkel para que las reformas sean lo más rápidas posibles. Y, de ahí, también, que Mariano Rajoy que no tomará posesión de la Presidencia del Gobierno hasta poco antes de la Nochebuena, deba trasladarse a Bruselas, a Berlín y a Paris para colocar sus mensajes a Durao Barroso, Van Rompuy, la canciller de Alemania y el presidente francés Nicolás Sarkozy lo antes posible y no refugiarse en lo que el periódico británico llama “La trinchera de Mariano”.

“Cuando remita la euforia por la aplastante victoria de Mariano Rajoy –el triunfo más convincente de su partido en la era post-Franco-, dice el periódico, las cosas no serán igual para España. El partido de Rajoy no dio muchos detalles en la campaña, pero su mandato se basa en las expectativas de que efectuará con rapidez reformas estructurales para estimular el crecimiento y más recortes de gastos para controlar el déficit presupuestario. En juego no está si Rajoy podrá cumplir, sino si España puede ser rescatada si empeora la crisis de la Eurozona.”

El periódico insiste en que el nuevo presidente no tiene tiempo que perder, que no le ayuda el hecho de que, hasta ahora, haya sido impreciso sobre los detalles de su plan económico y que, por eso, tiene que actuar de forma enérgica y rápida en dos áreas: primera, nombrar un equipo creíble y, segunda, explicar en detalle cómo se propone reducir las cargas del déficit y la deuda.