El videojuego de la captura, linchamiento y asesinato de Gadafi

Este martes  se pone a la venta  en Estados Unidos un videojuego sobre la persecución, captura, linchamiento y muerte del líder libio Muamar al Gadafi el pasado jueves en su ciudad natal, Sirte, el último punto de resistencia desde el inicio, el 31 de marzo, de la operación militar Protector Unificado. La operación liderada por la OTAN deja un balance final que arroja el lanzamiento de 26.000 misiles en casi diez mil ataques en cielo libio y un número indeterminado de muertos pero que, entre los dos bandos en lo que ha sido y sigue siendo una guerra civil, pueden elevarse a varios miles.

Según Kuma Games, el equipo que durante estos días ha estado trabajando  en el videojuego  sobre la captura y muerte de Gadafi pasará a formar parte de la colección llamada  Kuma War, un conjunto de  videojuegos basado en una serie de recreaciones de juegos de la denominada Guerra contra el Terror iniciada por EEUU.

El pasado mes de mayo se incorporó a este juego el episodio 107, que permitía a los jugadores adentrarse en una misión cuyo objetivo era acabar con el líder de la banda terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden, al igual que el grupo de seis miembros del cuerpo especial de la marina estadounidense lo hizo en la vida real.

En esta ocasión se desconoce si los que han participado en la “recreación”  de ese  videojuego de la captura del líder libio han reproducido fielmente los episodios vergonzosos y contrario a todos los derechos humanos que han terminado con la vida de Gadafi, de Mutasin Gadafi, uno de sus hijos, y del ministro de Defensa gadafista, Abu Bakr Yunis, y que tendrán que ser investigados por una comisión internacional independiente e incluso por el propio Tribunal Penal Internacional designado para juzgar los excesos del dictador, de parte de sus colaboradores y de algunos  de sus hijos.

Ni el Consejo Nacional de Transición, que tiene una responsabilidad última  en los excesos y torturas que se han producido  durante la detención y asesinato del líder libio y que se ha negado hasta ahora, a cualquier tipo de investigación, está capacitado ni tiene fuerza moral para aclarar ante la opinión pública mundial, horrorizada por las imágenes distribuidas a través de Internet, cómo fue la detención del líder libio, qué vinculación existe entre los que torturaron, masacraron e incluso sodomizaron al líder libio y qué papel desempeñaron las fuerzas de la OTAN en el bombardeo de la caravana de once vehículos militares en la que iba Gadafi y algunos de sus hombres y que  no suponía, según expertos militares de la propia Alianza, ninguna amenaza para la población civil.

La forma en que los milicianos del CNT han terminado con Gadafi, que  pone además, en primer plano de actualidad las torturas infringidas a miles de detenidos gadafistas durante los siete meses que ha durado la guerra civil libia, no auguran un futuro esperanzador para un país desarticulado políticamente, sin instituciones sólidas, dominada por el concepto tribal del poder y por el sentimiento  de la venganza.

Las horrorosas, indignas  e inhumanas  imágenes difundidas por las televisiones de medio mundo, algunas de las cuales serán reproducidas por el videojuego Kuma Games, el espectáculo montado  por el Consejo Nacional de Transición con la exhibición pública  del cadáver del dictador en las cámaras frigoríficas de un mercado de Misrata ponen a los supuestos rebeldes y “liberadores” libios al mismo nivel que al dictador que dirigió el país con mano de hierro y sin el mínimo respeto a los más elementales  derechos humanos.