Un comunicado de esperanza

Setenta y dos horas después de la Conferencia Internacional sobre la paz en Euskadi en la  que se le pidió a ETA el cese definitivo de su actividad armada, la banda terrorista, de acuerdo con los planes de la izquierda abertzale que ha  intentado poner una pista de aterrizaje hacia la normalización a quienes han manejado durante años la política en Euskadi, ha aceptado la pista que le han puesto los mediadores internacionales, entre ellos el  ex secretario general de la ONU, Kofi Annan. Así, ha hecho público un comunicado que viene a dar una respuesta positiva a la declaración de Ayete, una declaración redactada y cocinada por los abertzales ,y apoyada por numerosas personalidades internacionales que se han ido sumando a la misma  en los últimos días.

El comunicado de ETA responde  pues a lo que se le ha pedido, que no deja de ser sólo un cese definitivo de la lucha armada y no una disolución de la banda como viene pidiendo el Gobierno, la totalidad de los partidos políticos y una sociedad española que ha sufrido la lacra del terrorismo durante cuarenta y tres años con un balance de mas de ochocientos muertos, y miles de víctimas

Igualmente, ETA insiste en que se dialogue sobre las llamadas “consecuencias del conflicto“,es decir, sobre el futuro de sus presos a los que dedica todo un homenaje, tanto a ellos, como a los que han sufrido, luchado y dado su vida por Euskalerria.

En el comunicado hay una ignorancia total a las víctimas de ETA, el sector que más se opone a cualquier tipo de negociación con la banda, el que más reacio se muestra a cualquier proceso de paz, sin que se reconozca una derrota previa de los terroristas, y el colectivo que más tiene que decir en esa etapa de esperanza que se abre con el comunicado de este jueves.

Un comunicado que es fruto y consecuencia  del aislamiento definitivo de la banda, gracias a  la eficacia de las fuerzas de seguridad del estado y al comportamiento de la sociedad española que ha soportado una guerra unilateral sin recurrir, en ningún momento, a la venganza. Además,  aquí no ha habido ningún tipo de conflicto como a estas alturas sostienen los mediadores internacionales que están controlando y estimulando el proceso de paz, sino la agresión terrorista de una minoría contra todo un pueblo que ha dado suficientes pruebas de rechazo de la violencia.

Sorprende que ETA no haga ningún tipo de referencia al punto cuarto del comunicado de Ayete, el punto más conflictivo de todos y el que ha provocado más rechazo: la insinuación de que para el proceso de paz se consolide, se ha de iniciar un diálogo con los gobiernos de Francia y España para tratar del derecho a decidir y, de paso,  toda  una serie de peticiones que parece que quedan aparcadas pero que aparecen en todos los procesos de negociación con la banda terrorista: la incorporación de Navarra a Euskadi, la convocatoria de un Referéndum para la independencia de País Vasco, y la unidad del Gran Euskadi con la unión de las  tres provincias vascas: Sur de Francia a  Álava, Guipuzcoa y Vizcaya.

Como ha reacordado el Presidente del Gobierno en una primera reacción del urgencia, el camino de esperanza que se abre es una obra de todos, especialmente de los Ministros del Interior desde hace muchos años, de las fuerzas de seguridad del Estado y de todos los presidentes  que ha habido en la etapa democrática.

Con generosidad, Rodríguez Zapatero, que ha hecho de la negociación con ETA su principal caballo de batalla hasta llegar casi  al ridículo (como sucedió con unas optimistas declaraciones, horas antes de la ruptura de la ultima tregua con el atentado de la terminal T-4 de Barajas), no ha querido apuntarse un triunfo personal, aunque la verdad es que gran parte de lo que ha ocurrido en las ultimas horas se debe a su tenacidad y a su empeño en terminar con el ultimo fenómeno terrorista que existía en Europa y que ha condicionado la política española casi medio siglo.

Si generosa ha sido la reacción de Zapatero, no menos llena de sentido común ha sido la del líder de la oposición, Mariano  Rajoy, que ha sido el encargado de recordar que el cese definitivo de la actividad armada se ha producido sin que hayan hecho concesiones políticas de ningún tipo.

Frente al radicalismo de muchos de sus compañeros y dirigentes de su  partido , y pensando quizás que no le va a quedar más remedio que, como Presidente del Gobierno, pilotar el proceso que se abre ahora, Rajoy se ha alejado de los que han puesto el acento en la disolución de la banda (algo que no estaba en la Declaración de Ayete), aunque ha aprovechado para exigirla y se ha alineado con los que piensan que el comunicado de ETA es sin duda “Una gran noticia” . Una gran noticia para la esperanza…