A propósito de la reestructuración bancaria

Tras el visto bueno de la Troika al sexto tramo de rescate a Grecia de 8.000 millones, y la aprobación definitiva del Fondo de Rescate ESFS, (European Financial Stability Facility), Grecia va poder sobrevivir hasta final de año. Sin embargo, eso ya no se percibe como importante por los mercados. La atención se ha desplazado a la próxima cumbre del G20, donde se van a tratar dos asuntos de vital importancia para el futuro de la Zona Euro.

Lo primero que parece importante es la modificación del fondo de rescate (ESFS), al lector puede sorprender esta propuesta, cuando esta misma semana ha concluido su aprobación en Eslovaquia (no sin antes llevarse a su gobierno por delante), pero, sin duda, el mercado y los inversores van muy por delante de la política.

Esta hipótesis es la que los líderes europeos no han acabado de entender: el tiempo económico y político, ni son iguales, ni siquiera parecidos. La utilización del fondo para comprar deuda y como ayuda temporal a diferentes estados, va aliviar sin duda, la presión continua para las economías periféricas, pero eso, el mercado ya lo ha descontado (la prima de riesgo ha bajado de forma pronunciada en las ultimas semana). El debate actual se centra en su tamaño (se está debatiendo ampliarlo o utilizar técnicas para aumentar su impacto), y el uso para la ayuda a bancos.

Lo segundo que preocupa a todos los agentes del mercado son los nuevos test de estrés y la posterior reestructuración bancaria. Tras los fallidos test de estrés de junio de 2011, que se han probado inútiles (Dexia obtuvo una nota de notable y ha tenido que ser rescatada por el gobierno francés y belga), Durao Barroso ha propuesto ser mucho más estrictos con las llamadas pruebas de solvencia a los bancos. Lo más relevante de la propuesta es el ratio de capital core mínimo (9% vs 7% anterior) y la valoración de la deuda soberana, aunque los grandes bancos se han negado a asumir quitas mayores al 21% en la deuda griega (pactado en junio de 2010), parece evidente que Grecia con un nivel de deuda sobre PIB superior al 160% y caídas de PIB de 5%-8%, y paro del 16%, no va a poder generar por sí misma, el dinero necesario para repagar su deuda. La quita definitiva debería rondar el 50%, pero en este escenario, entramos a la negociación, esa negociación que siempre impide a Europa llegar a decisiones rápidas y consensuadas.

Pero lejos de ser estas decisiones las que pongan la venda definitiva a la crisis de deuda soberana, ya se habla de valorar la deuda soberana periférica en tasas del 80% Es preciso recordar la tremenda exposición que tienen los bancos españoles a deuda del tesoro, tras sugerirles desde Economía acudir a las subastas. Además con la limitada liquidez que hay en el mercado (ver caso de loterías o Aena), habría que analizar si la búsqueda de capital en el mercado privado, sería la mejor opción.

Con muchas dudas respecto a los parámetros de los próximos test de estrés, sin duda habría que intentar que fueran representativos, reales y definitivos. La EBA, autoridad bancaria europea, debería procurar restaurar la confianza en el sistema financiero europeo. La valoración de la deuda al 80% parece algo desproporcionado, pero se echa de menos una adecuada valoración de la cartera inmobiliaria de los bancos, sobre todo en nuestro país.

Al final, lo más importante, lo que espera el mercado es una Europa unida, con un liderazgo sólido y que de seguridad a los inversores, que se apueste por una mayor integración fiscal entre los países miembros y que se levante un cortafuegos en Grecia para evitar el contagio.

Todo gira en torno al dinero, el importe -probablemente tendrá que ser 200.000 millones de euros más de lo que calculó la gerente del Fondo Monetario Internacional Chistine Lagarde- y quien lo aporta. Pero más adelante de ese debate, está la génesis de la Unión Europea, de una verdadera Unión y no de una suma de países, con unos gobiernos que tendrían que ceder soberanía y poder.

En estas circunstancias o estamos o no estamos, Alemania y Francia no van aceptar medias tintas, ya que sus bancos van a verse afectados por esta reestructuración, y uno de los dos puede poner en riesgo el cartel de país AAA.