Del 15-M al 15-O: La exportación de la “Spanish revolution”

“No tengo perro, no tengo flauta. Me preocupa mi futuro”. Entre las pancartas, los carteles, los eslóganes  imaginativos y los gritos de cientos de miles de manifestantes que han inundado las plazas y calles de cerca de ochenta ciudades españolas  y de miles de ciudades de los cinco continentes, este pasado fin de semana, quizás el que hacía referencia a los perro flautas, a los que se han venido acusando de haberse apoderado del espíritu del 15-M, haya sido el que ha tenido más eco en tanto que, muchos sectores de la opinión pública nacional,  han querido reducir el Movimiento a una movilización espontánea que poco a poco, iba a desaparecer como un azucarcillo en el agua, cuando se conociesen los resultados electorales de la convocatoria electoral del pasado mes de mayo.
El Movimiento 15-M, un movimiento que surgió de forma espontánea y al olor de la primavera de los países árabes, que como en esos países, utilizó las redes sociales y las nuevas tecnologías para movilizar a una sociedad que parecía dormida o anestesiada y que sorprendió a medio mundo por la fuerza que tomó (la Spanish revolution fue bautizada por los medios de prensa internacionales),  no solo no ha sido secuestrado por los perro flautas, sino que se ha convertido en un modelo social de exportación, -una exportación made in Spain– que este pasado domingo se ha comprobado como válido en más de mil ciudades de ochenta y dos países, de cinco continentes, en lo que ha sido la primera movilización global de protesta  de la historia .

Una movilización cuya idea inicial surgió en Madrid en plena Puerta del Sol, que el domingo volvió a vivir una jornada histórica, y que ha prendido en los sectores más jóvenes y dinámicos de una sociedad cada vez más injusta en el reparto de la riqueza.

Desde las principales capitales europeas donde miles de manifestantes se han concentrado en las sedes de las instituciones financieras y comunitarias, que son incapaces de hacer frente a la crisis que está destruyendo un modelo de vida y, sobre todo un estado de bienestar, hasta en Wall Street y en decenas de capitales norteamericanas donde miles de “indignados “ no terminan de creerse que los mismos que provocaron el crash de 1978, estén aconsejando a Obama lo que tiene que hacer, aunque sus gritos van a contra la codicia de los banqueros y la injusticia del sistema,  pasando por  centenares de ciudades empobrecidas  y con  ciudadanos desesperados por los ajustes económicos, la crisis de la deuda, las hipotecas que no pueden pagar , el desempleo y la amenaza de una nueva recesión.

Para algunos analistas, el Movimiento 15 de Mayo, (que ha dado origen al Movimiento 15-O que el pasado fin de semana ha estallado en todo el mundo) es hijo no sólo de Internet, de la frustración  personal y profesional y de una rebelión que se inspira libremente en la ira de los sagrados viernes árabes.

El tirano a combatir, en este caso, no tiene ni rostro ni nombre: es simplemente  una lista de fechorías y de excesos atribuidos a los partidos políticos, a los sindicatos,  a los bancos, a los políticos que están sometidos a los mercados y que, en su momento,  en plena crisis económica, anunciaron al mundo que iban a reformar los mercados y por encima de todo al capitalismo.

Al final, ha sido el capitalismo el que les ha reformado a ellos, incapaces de encontrar soluciones para el 99% de la humanidad y preocupados  por gobernar solo para ese 1%, que gracias a la globalización se ha enriquecido más y más, especulando, poniendo a los Gobiernos de rodillas e imponiendo una política de ajustes que terminan marginando socialmente  a millones y millones de ciudadanos.