Fin de legislatura y nuevos ajustes si se tercia

Sin la mínima solemnidad, en un acto puramente rutinario, y sin el menor gesto de nostalgia, el presidente del Gobierno, después de reunir al Consejo de Ministros e informar a Su Majestad el Rey, ha disuelto las Cámaras y ha enviado el correspondiente decreto al Boletín Oficial del Estado que se publica hoy martes, para la celebración de elecciones generales el próximo 20 de Noviembre.

Un Zapatero especialmente tocado, se ha limitado a hacer una serie de reflexiones sobre su confianza en el futuro del país que según él, superará todo tipo de dificultades con la ayuda de todos, mientras un Rajoy esperanzado, acompañado por los resultados de las últimas encuestas especialmente la del “El Periódico de Cataluña” que le da una mayoría absoluta superior a la que consiguió en el 2000, José María Aznar, ha moderado en parte el optimismo en el que está instalado desde hace meses su partido para anunciar que no hay que generar falsas expectativas, porque el reto que tiene el país por delante no es fácil y nadie tiene una varita mágica que resuelva las cosas en un breve periodo de tiempo.

De esta forma, ni Zapatero ha intentado justificar lo que ha hecho en esta segunda legislatura, sus errores y, sobre todo, sus medidas que contradicen toda una trayectoria política, ni Rajoy ha aprovechado la ocasión para hacer una crítica demoledora de la política que ha venido desarrollando un presidente que abandona la Moncloa en las peores de las circunstancias, con todas las encuestas en contra y con la sensación generalizada entre amplios sectores de la opinión pública, de que los problemas le han superado y de que no ha sido capaz, hasta muy avanzado su mandato, de darse cuenta de la realidad.

En un último esfuerzo el presidente del Gobierno, que en principio no tiene previsto tomar ninguna medida económica significativa antes de las elecciones, ha querido matizar que si hace falta tomar más medidas económicas está dispuesto a tomarla, dada la situación de la deuda pública española, la crisis de los mercados, o, simplemente el cumplimientos de los objetivos de déficit anunciados.

En este sentido no hay que descartar nada, sobre todo si se complica como está sucediendo, el rescate griego, se retrasan las decisiones que vienen pidiendo el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y se cumplen los anuncios de la agencia Standard&Poor´s de rebajar la calificación de Alemania y Francia si se amplia, como parece, el Fondo de Rescate.

El presidente del Gobierno que durante el mes de agosto temió la intervención económica, con un inminente rescate, cree que antes de las elecciones generales puede agravarse de nuevo, la crisis de la Deuda y que la prima de riesgo puede superar en mucho los 150 puntos que el Ejecutivo considera el nivel adecuado para el diferencial entre el bono español a diez años y el alemán.

Si durante estos cincuenta y cuatro días que quedan para las elecciones prosiguen los ataques a la deuda española y se dispara la prima de riesgo no se descarta que el Gobierno tenga que dar una nueva vuelta de tuerca a los salarios del los funcionarios, al capítulo de inversiones en infraestructuras e incluso a los impuestos especiales como los hidrocarburos, el alcohol y el tabaco.