RTVE: Un Consejo indigno

El Consejo de Administración de Radio Televisión Española (RTVE), controlado por los principales partidos políticos del arco parlamentario debería cesar en las próximas horas, según la petición formal que han hecho los profesionales de la información de TVE y el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y colaborador de republica.com, Fernando González Urbaneja, ante los intentos de imponer un cierto tipo de censura en la televisión pública, con lo que les inhabilita para el cargo por el que han sido nombrado por el Parlamento a propuesta de los partidos políticos.

El Consejo, a propuesta de una representante del Partido Popular, con el visto bueno de Convergencia i Unió y, la abstención del PSOE, aprobaba el miércoles, algo que intentaron durante el mandato de Luis Fernández y Alberto Oliart, los dos últimos dos presidentes de la Corporación: el control de los contenidos de los informativos de televisión, algo que puede terminar en una clara censura encubierta.

Es decir que cualquier consejero pueda tener acceso al programa de edición con el que trabaja la redacción de informativos (llamado inews), y consultar tanto los contenidos, las noticias y los videos que se emitirán en los telediarios, como los guiones de las entrevistas de algunos programas, con lo que saben de antemano, y pueden alertar a sus respectivos partidos, de que se le va a preguntar al político de turno, cuál va a ser la orientación de la entrevista, cómo se va a tratar la información y en que temas se va a incidir.

Con esa decisión, que descalifica al Consejo y pone en duda su imparcialidad y su interés por defender una televisión pública al margen de los partidos políticos, los consejeros se han atrevido a dar un paso que, probablemente, no se hubieran atrevido a dar los partidos que los han propuesto, con lo que han perdido la credibilidad para seguir representando a un Ente público como RTVE, y, defendiendo una independencia profesional en la que ellos no creen. Entre otras razones porque no fueron nombrados por su profesionalidad, por su independencia o por su neutralidad política, sino por su capacidad de obediencia al partido que les propuso.

Este vodevil que ahora se intenta resolver -tras el consiguiente escándalo público- con la simple anulación del acuerdo, y, presentando todo, como un error individual de los consejeros, en el que los partidos no han tenido nada que ver (tanto Rajoy como Rubalcaba se han mostrado radicalmente en contra del sorprendente acuerdo), no sólo es reflejo de la escasa talla moral de los consejeros, sino también de la eficacia del propio órgano administrativo que, desde hace meses se encuentra sin presidente, desde la huida de su cargo de Alberto Oliart.

Que los partidos políticos, que se pusieron de acuerdo en el nuevo organigrama de la televisión pública, no hayan reaccionado, hasta el momento, al disparatado acuerdo que adoptó en el mes de julio el propio Consejo, mediante el cual, cada mes un consejero ocupa la Presidencia de la Corporación, que no hayan manifestado el mínimo interés en designar al substituto de Oliart y en el nombramiento de seis consejeros cuyo mandato concluyó hace más de un año, indica el escaso interés que tienen en afrontar la grave situación de la televisión pública, en vísperas, además, de unas elecciones generales decisivas, en las que tiene que desempeñar un papel fundamental.

El grave episodio de intentar imponer la censura previa en los informativos de RTVE no puede resolverse invocando que se ha tratado de un simple error. El error es que sigan los Consejeros que han propiciado ese sorprendente acuerdo que constituye una indignidad.