Rubalcaba-Rajoy: retratos distorsionados

Si lo electores votasen solo en función de dos de los libros que ya están en los quioscos sobre la personalidad y la trayectoria política de dos de los principales candidatos a las elecciones generales del próximo 20 de noviembre, el candidato popular y el socialista, lo más probable es que se decidan por quedarse en casa.

Ni el libro que el periodista y presentador del primer Telediario de Telemadrid, Julio Samoano acaba de publicar como “biografía no autorizada” de Alfredo Pérez Rubalcaba que titula “El Monje del poder”, ni el que ha escrito el propio dirigente del Partido Popular Mariano Rajoy que presentó el pasado martes en Madrid en olor de multitud en el que se adentra en el terreno del libro de “Memorias” con un título de tanta garra comercial y periodística como “En Confianza”, están llamados a revolucionar el mundo de la política, ni parece que puedan tener ninguna influencia en una campaña electoral en la que no habrá, con seguridad, grandes sorpresas.

El de Samoano, descalificado de antemano por los socialistas como una maniobra de lo que llaman “la derecha mediática”, es un intento de penetrar en la compleja personalidad de un hombre que su gran pasión es la política, que tiene un peculiar sentido de la amistad, que suele cumplir sus compromisos, que tiene una gran capacidad de seducción y que, cuando quiere, es capaz de las más complicadas jugadas y maldades.

Por eso, a veces el autor pone el acento en esa mezcla exagerada de Ángel y demonio, de Fouché, Talleyrand y Maquiavelo, de halcón y paloma, de diplomático y fontanero, de negociador y funambulista.

«Continuidad y cambio», como ha dicho él. Mano de hierro, guante de seda y hábito de monje de la política.

La palabra «Rubalcaba», exagera Samoano, significa un poco de todo esto y más. Mucho más. La mitad de los españoles le adora. La otra mitad le detesta. Y casi todos le temen.

El monje del poder ha vivido de manera espartana en su celda del ministerio/monasterio. Duerme poco y come menos. Se alimenta de política. Alfredo Pérez Rubalcaba se ha mantenido en el círculo de confianza de todos los líderes socialistas, gracias a su dominio de la comunicación. Y también a su maestría para la intriga y la ocultación.

En cuanto al libro de Rajoy el planteamiento inicial del autor es ya, de por sí, decepcionante y distorsionador: “lo más interesante no lo puedo contar y lo que puedo contar no es muy interesante”.

En esta ocasión, Mariano Rajoy ha escrito un libro en primera persona, con sus propias palabras, sin concesiones a la emotividad, que no pretende Traspasar el corazón de ningún lector ni llegar al alma de sus votantes. Sin grandes revelaciones, con un lenguaje propio del discurso político convencional, sin confesiones íntimas más allá de que se ha casado con “Viri” para toda la vida -”en lo que de mí dependa”, dice-, del impacto que le causó la muerte de su madre a los 61 años y de la gran influencia que ha tenido su padre en su vida. Rajoy se hizo político no en contra de la voluntad, pero si, del consejo de su padre.

El libro es como él, aparentemente lejano y, la verdad es que su contenido está, conscientemente, distorsionado para que no se refleje su verdadera personalidad.