La quiebra de Lehman Brothers, tres años después (y 2)

La mañana del lunes 15 septiembre de 2008, hace ahora tres años, infinidad de cámaras de televisión rodeaban la sede de Emanen, su sede de Nueva York. Los empleados salían de la sede de Lehman diciendo que el sistema capitalista había quebrado, y que, esa mañana Lehman Brothers, también había quebrado, Merrill Lynch había desaparecido (comprada por Bank Of America) y la mayor aseguradora del mundo American Internacional Group estaba a punto del colapso. Todos los bancos y Hedge Funds que trabajaban con Lehman como primer bróker, no sabían cómo actuar, ante la ola de pánico y de miedo.

Esa mañana, nadie confiaba en nadie, cualquier banco era susceptible de tener problemas. Los bancos habían hinchado sus balances con posiciones en mercados ahora ilíquidos y habían abusado del crédito. Muchos bancos y entidades financieras, se habían convertido en Hedge Funds invirtiendo su balance en activos, y aumentando el apalancamiento. Esos días los activos que los bancos habían comprado estaban cayendo, los mercados de cobertura o derivados no funcionaban, había pánico y los bancos se llamaban a margen (reponer garantías), ante el miedo de un colapso total. El miedo y el pánico, se extendió por el mundo como un reguero de pólvora incontrolable, la ambición, la escasa regulación y la búsqueda de mayor rentabilidad había llevado a muchos Bancos a actuar como Hedge Funds, participando de forma muy activa en productos complejos MBO, CDO… que vendieron en todo el mundo con la etiqueta de activos seguros y rentables, cuando gran parte de ellos estaban contaminados o totalmente podridos.

Nadie podía pensar que Lehman, el mayor emisor de bonos del mundo, AA, según la calificación de las Agencias de riesgos, primer bróker para muchos otros bancos e instituciones, y una entidad centenaria podía quebrar, pero se abrió la caja de los truenos. Los mercados de renta variable cayeron, los mercados de capitales se congelaron, y, en el interbancario no había operaciones. Nadie confiaba en nadie. El esquema de mercado se había roto.

La decisión que habían tomado el fin de semana del 13 de septiembre del 2008, hace ahora tres años, había quebrado la confianza mutua de los bancos y de los actores del mercado. Más adelante, si rescataron a Goldman Sachs (anterior banco de Henry Paulson y secretario del Tesoro norteamericano esos días), el dolor y las pérdidas que ocasionaron en el mundo (miles de inversores perdieron su dinero) les había dado una lección. No era un banco concreto, era el sistema lo que estaba en juego.

Desde que los bancos americanos entraron en el lucrativo negocio de banca inversión y tomaron de forma agresiva posiciones contra su balance (gracias a la desregulación desde el gobierno de Ronal Reagan), aumentaron el apalancamiento, estaban entrando en peligro, pero los modelos de riesgos que utilizaban no contemplaban estos riesgos.

Según estos modelos lo sucedido antes de la quiebra de Lehman no podría haber pasado en 10.000 años. La realidad es que esos eventos se habían repetido tres días seguidos. Sólo unos pocos como Taleb, inspirado en el trabajo de un matemático polaco, Benoit Maldelbrot (geometría fractal), había advertido de los errores de los modelos de gestión de riesgos.

Esta es, por tanto una historia de avaricia, de irresponsabilidad, de mucho dinero y altos bonus. Era una fiesta que no iba acabar nunca, hasta que el mercado residencial americano se colapsó. El problema es que los bonus siguen sin control y los bancos de inversión siguen abogando por una mayor desregulación, porque parece que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Hoy el equivalente a la situación de Lehman es la crisis de la euros zona, hasta el punto que estamos ante un nuevo caso de “Lehman Brothers” pero que está afectando a los Estados.