El imposible Referéndum de los 35

Rosa Díez no renuncia y, sigue buscando a 35 ciudadanos que en el Congreso de los Diputados o en el Senado (aquí, menos), desobedezcan las consignas de sus partidos, ejerzan de ciudadanos libres y, se sumen a la petición de convocatoria de un Referéndum para la reforma de la Constitución de 1978, cuya último acto se desarrolla este miércoles en el Senado.

La dirigente de UPyD (Unión Progreso y Democracia), que durante estas semanas ha venido exigiendo la instalación de una tercera urna para que el próximo 20 de noviembre, el día de las elecciones generales, la ciudadanía pueda expresarse libremente sobre la primera reforma importante de la Constitución en treinta y dos años, rompiendo el secuestro que de la interpretación de la constitución han hecho, tanto el Partido Popular como el Partido Socialista, hurtando el debate y rechazando las enmiendas presentadas en el Congreso de los Diputados, y exigiendo, sobre todo, el correspondiente Referéndum.

De poco ha servido la insistencia de Rosa Díez, ante el bloqueo provocado por los dos más importantes partidos políticos, que, sorprendentemente, en la reforma constitucional ha sido en el único tema en el que se han puesto de acuerdo, precisamente en una legislatura que termina en la mayor crisis económica que ha conocido este país en todo el periodo democrático.

Crisis económica y social a la que han contribuido tanto populares que, en ningún momento, han querido prestar la mínima colaboración al Gobierno, como socialistas que han gobernado pensando más en el sectarismo que en unos imprescindibles Pactos de la Moncloa a los que nunca han querido llegar con el argumento de que son muchas las diferencias ideológicas que les separan, sin que esas diferencias hayan afectado, para nada, al acuerdo de reforma constitucional sobre el equilibrio presupuestario.

En principio, hoy miércoles se cierra en el Senado el procedimiento de reforma Constitucional después de dos semanas de tensiones entre los dos más importantes partidos políticos del país (socialista y popular), impulsores y artífices de la reforma y, el resto de las fuerzas políticas.

Durante estas dos semanas se ha roto el consenso constitucional especialmente con Convergencia i Unió, una de las fuerzas políticas que dio credibilidad, junto con el Partido Comunista (integrado hoy en Izquierda Unida) al proyecto constitucional, las minorías han abandonado el hemiciclo del Congreso de los Diputados en la última votación de enmiendas, y se han pronunciado en contra de la reforma UPyD y Coalición Canaria.

De esta forma con solo los votos del Partido Popular, PSOE y Unión del Pueblo Navarro (UPN) la reforma pasa al Senado seriamente tocada, con el desencanto de un sector muy importante del Parlamento y con la oposición, también, de diversos sectores sociales que van desde los indignados del 15-M, hasta las dos más importantes centrales sindicales, Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores, así como numerosos colectivos integrados en Juventud sin futuro, en “Democracia Real, Ya”, y en ONGs que consideran que se ha metido, de pronto, y a la fuerza, la ideología en la Constitución, algo que, gracias al consenso se evitó, cuidadosamente, hace más de treinta y dos años.

Por eso, tal como está la política nacional, la búsqueda de esos 35 ciudadanos para que, en conciencia exijan un Referéndum, como quiere Rosa Díez, resulta una labor casi heroica.