Una reforma que no convence a los mercados

Este viernes, después de recibir las correspondientes enmiendas e incluso el recurso presentado por Izquierda Unida que pretende llevar al Tribunal Constitucional una impugnación por vía de urgencia para paralizar la tramitación de la “reforma Express” del artículo 135 de la Constitución sobre la estabilidad presupuestaria , se cierra un nuevo capítulo de la reforma constitucional, una reforma que ha dejado solo a los dos defensores y, proponentes de la reforma: el Partido Popular y el Partido Socialista y que ha abierto una brecha preocupante con el resto der los partidos, especialmente con los nacionalistas.

La reforma Express que se puso en marcha este martes en el Congreso de los Diputados con la toma en consideración de la propuesta presentada por socialistas y populares, es una reforma de eficacia económica desconocida y de eficacia jurídica discutible.

Por una parte ni se sabe qué tipo de sanciones se pueden aplicar , si no se cumplen los objetivos ¨constitucionalizados¨, y por otra no se conoce si lo que se va a aprobar estos días sobre el límite de gasto, se respetará , como no se han respetado esos dos principios básicos recogidos en la Carta Magna, que reconocen el derecho de todos los españoles a una vivienda digna y, sobre todo, el derecho a un puesto de trabajo en un país en el que estamos con una cifra récord de cinco millones de parados y, subiendo, incluso en agosto, según ha adelantado el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez.

En cierto modo , esa eficacia económica y jurídica es puesta en duda por el propio ex presidente del Gobierno Felipe González en una columna publicada el martes en el periódico “El País”, cuando afirma que “obligarnos a nosotros mismos con una reforma de la Carta Magna, no deja de ser el reconocimiento de nuestro fracaso .”Existen -añade- otros instrumentos legales para hacerlo pero dudamos de nuestra voluntad colectiva para respetarlos y aplicarlos”

Para González, la solución está en el eurobono o en el “bono europeo”, antes de que se desangre país a país la zona euro y arrastre hacia su caída toda la construcción europea.

Si el principal objetivo como declaraba el secretario de organización del PSOE Marcelino Iglesias, era transmitir credibilidad a los mercados y dar un mensaje de certidumbre, hasta ahora, que se sepa, ese mensaje no ha producido ningún efecto, ni la prima de riesgo ha bajado sin que tenga que seguir comprando deuda pública española el Banco Central Europeo.

Es más, la reacción de las dos principales Agencias de calificación: Moody´s y Standard&Poor´s han sido de escepticismo sobre la medida española, impuesta por el directorio franco-alemán y el Banco Central Europeo.

Moody´s, aún destacando el papel que en el acuerdo ha tenido el primer partido de la oposición, insiste en la necesidad de nuevas y mayores reformas, insistiendo en que “una regla fiscal no solucionará los actuales desafíos fiscales de España ya que este año son más necesarios recortes del gasto que limites a su incremento”

Por su parte los analistas de Standard & Poor´s creen que la clave no está en ese equilibrio presupuestario sino afrontar el déficit público por cuenta corriente, en la falta de competitividad o la burbuja inmobiliaria y, como en Italia, en la falta de flexibilidad del mercado laboral.

El prropio candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, confesaba a los parlamentarios del PSOE que la reforma express no garantiza que vuelvan a producirse ataques contra la deuda pública española como objetivo, dando por sentada la posibilidad que la prima de riesgo pueda volver a superar los 400 puntos básicos con lo que de nuevo surgirían los rumores y especulaciones sobre un posible rescate financiero, algo que, a estas alturas no está totalmente descartado, a pesar de todas las reformas de la Constitucion.