Reforma Constitucional: Ni 35, ni tercera urna…

Rosa Díez la dirigente de UPyD (Unión Progreso y democracia, se preguntaba, este martes ante el Congreso de los Diputados, si habría 35 parlamentarios dispuestos a presentar batalla, ante una reforma constitucional, que ha calificado “chapuza jurídica y atropello antidemocrático”.

Una chapuza que iguala a los que están en el poder y a los que quieren heredarles y un atropello democrático, cometido por socialistas y populares en una reforma que ha comenzado a debatirse en el Parlamento y que no es necesaria, porque su espíritu está acogido por Maastricht y por el Pacto de Estabilidad.

“Si a la estabilidad presupuestaria -ha insistido Rosa Díez- pero así no, sin transparencia, sin consulta pública y sin una tercera urna”

¿No habrá 35 diputados dispuestos a defender esto?

Y en efecto no los habido, porque la propuesta de reforma que se ha aprobado con los votos de PSOE Y del PP, precisamente los que han firmado, presentado y defendido la propuesta de reforma de la constitución parece una reforma para contentar al directorio franco-alemán (Sarkozy y Merkel) y evitar nuevas crisis de la deuda pública española, algo que según los expertos y analistas puede volver a repetirse en las próximas semanas, dado el escepticismo con el que ha sido acogida la iniciativa española, la primera que se lleva a cabo en un país europeo, tras la última cumbre franco-alemana de agosto.

Con la primera votación de este martes (318 votos a favor, 16 en contra, entre ellos el del ex dirigente de Comisiones Obreras y actual parlamentario socialista, Antonio Gutiérrez, y 2 abstenciones), se rompe, en cierto modo, el consenso constitucional con el que se aprobó la constitución de 1978, consenso del que quedan fuera todas las minorías excepto UPN (Unión del Pueblo Navarro), al tiempo que se abre un frente de conflicto con los nacionalistas que, aprovechando las reformas, han pasado el platillo de sus reivindicaciones.

Convergencia i Unió que se ha negado a votar, en un gesto insólito, en el parlamento, ha exigido que se incluya en la reforma, la vieja reivindicación de que Cataluña no siga pagando más de lo que recibe, rompiendo el principio de solidaridad entre autonomías , mientras el PNV ha vuelto a exigir su derecho a decidir, el futuro de Euskadi.

Como se ve todo un espectáculo, en un escenario de manifestaciones y concentraciones públicas en la calle sin que se pueda encontrar a 35 parlamentarios dispuestos a dar la batalla para que la reforma se haga dentro de un gran debate y en una tercera urna.