Escepticismo ante las propuestas Merkel-Sarkozy

El importante paso dado el martes por quienes, en estos momentos, ostentan el débil liderazgo europeo, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunciando la creación de una especie de Gobierno europeo formado por los jefes de Estado y presidentes de Gobierno de los países de la euro zona, que en una primera etapa será presidido por Van Rompuy, en lo que es el principio de coordinación de una política fiscal y presupuestaria común; la exigencia de “constitucionalizar el déficit publico”, como regla de oro de funcionamiento de los Presupuestos nacionales; y el establecimiento de una tasa sobre las transacciones financieras, que podría ir destinada a algún tipo de fondo europeo de ayuda, ni siquiera han conmovido a los mercados que han seguido comportándose con el escepticismo y la desconfianza que ha caracterizado las ultimas semanas.

No ha habido hundimiento pero tampoco euforia ante unas medidas que se supone van a tardar tiempo en ponerse en marcha…

Según se ha puesto de manifiesto durante toda la jornada, ha pesado más el rechazo franco-alemán a la creación de los eurobonos, la posible implantación de esa nueva tasa sobre las transacciones, (de la que vienen  hablando Francia y Alemania desde hace meses y que,  a estas alturas,  esta tan descafeinada que ni siguiera aborda el grave problema de los “paraísos fiscales”) y, sobre todo el parón económico de la zona euro, con la locomotora alemana a la cabeza, y los signos de debilidad económica en casi todos los países del mundo, lo que más influido en el comportamiento de unos mercados que, por el momento, no se muestran satisfechos con nada y mucho menos con lo decidido ayer en París.

Por el momento, y esto es lo que ha intentado empezar a corregir y encauzar el directorio franco-alemán, la situación problemática de la euro zona, desde Dublín a Tallín, es que los países miembros tienen una única política monetaria, junto a 17 políticas fiscales y 17 sistemas bancarios. Esto fue siempre absurdo, aunque hizo falta una crisis financiera para hacerlo patente. Cuando los gobiernos se han visto obligados a apuntalar a sus bancos, los estados europeos en quiebra como Grecia han tenido que recurrir al BCE y a otros instituciones para mantener a flote sus sistemas financieros. Esa transferencia de dinero desde la Europa “central” a la periferia es un paso muy pequeño, hacia una política fiscal común que además se ha venido haciendo al margen de los electorados, que son los que al fin y al cabo tienen que poner el dinero. Pero para que el euro sobreviva con todos sus miembros y como rival del dólar, los ministros de la eurozona tendrán que reflexionar sobre algo que es esencial: la emisión de un eurobono común.

Descartado, por el momento, el eurobono, que tarde o temprano se tendrá que aprobar a pesar de la resistencia actual franco-alemana, el único camino que queda es que el BCE siga comprando deuda pública italiana y española y avanzar, al margen de las declaraciones que los mercados no terminan de creerse, en ese gobierno económico europeo y esa política presupuestaria común.

El mercado, acaba de declarar el multimillonario y especulador norteamericano George Soros al periódico ‘Le Monde’-, seguirá pensando que “puede ganar” contra la moneda única europea como no se instaure una autoridad presupuestaria y fiscal para la zona euro.

“La zona euro tal como está construida no tiene autoridad presupuestaria y fiscal. Mientras esta potencia no exista, el mercado pensará que puede ganar”, cree Soros.

“Tiene frente a él al BCE (Banco Central Europeo). Pero su poder se limita a resolver los problemas de liquidez para fluidificar los mercados sin afrontar los problemas de solvencia de los Estados”.