¿Por qué unas generales el 20-N?

Con una prima de riesgo por encima de los 354 puntos, la bolsa en tendencia bajista, y con las agencias de calificación pendientes de España hasta el punto que Moody’s ha colocado la calificación ‘Aa2′ de España en revisión , para una posible rebaja ante lo que considera una mayor vulnerabilidad de las finanzas públicas por las tensiones en los mercados al tiempo que ha situado en “revisión para una rebaja” las calificaciones de la deuda y los depósitos de Banco Santander, BBVA, CaixaBank , así como de La Caixa , la Confederación Española de Cajas de Ahorros y la deuda a largo plazo del ICO (Instituto de Crédito Oficial), el Presidente del Gobierno Jose Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido adelantar las elecciones generales para que coincidan con la “histórica” fecha del 20 de noviembre, día en que se conmemora la muerte del General Francisco Franco.

Zapatero desde la debacle electoral del pasado mes de Mayo que provoco en el PSOE la perdida de casi todo el poder autonómico, municipal y local, ha venido insistiendo en que, dada la situación de crisis de la Deuda soberana, y el nerviosismo de los mercados, la mejor solución era agotar la legislatura y llevar las elecciones hasta el mes de Marzo, después de adoptar algunas medidas de reforma que quedaban pendientes.

No ha sido posible agotar la legislatura, a pesar de que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Coalición Canaria (CC) estaban dispuestos a prestar el necesario apoyo al Gobierno para la redacción y aprobación de unos nuevos Presupuestos Generales para el año que viene.

El Presidente ha insistido en que es bueno para el país que después de. las elecciones del 20-N, haya, a principios de año, un nuevo Gobierno capaz de enfrentarse a la crisis con unos Presupuestos realistas que sean la expresión del partido ganador.

Al final, la presión de casi todos los partidos, y no solo del Partido Popular, la presión también de la ciudadanía manifestada a través de las encuestas que han venido indicando que una mayoría de españoles eran partidarios de un adelanto electoral, el criterio de los grandes empresarios que habían hecho llegar hasta la Moncloa que el adelanto era la mejor opción dadas las circunstancias, y, sobre todo, la sensación generalizada de final de ciclo , destacada con gran dureza y descalificaciones por el periódico “El País” y por su consejero delegado Juan Luis Cebrian., tradicionales aliados de los socialistas y de sus dirigentes., han obligado al Presidente a rectificar y a disolver las Cámaras, decisión que llevara a cabo en Septiembre.

En ese calendario de agotar la legislatura para dar seguridad a los mercados, solamente estaba Zapatero y la vicepresidenta económica Elena Salgado. El resto de los Ministros, que se han enterado del adelanto electoral al mismo tiempo que los periodistas-solo estaban al tanto el Ministro de Fomento y portavoz Jose Blanco y los dos vicepresidentes-.no han tenido la ocasión se expresar su opinión, ni siquiera, durante la reunión de este Viernes del Consejo de Ministros.

Aunque el Presidente ha insinuado que la fecha la ha hablado, lógicamente, con el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, la realidad es que la fecha ha sido, en cierto modo, impuesta por el candidato, convencido de que, en esos casi cuatro meses que faltan para las elecciones, va a seguir mejorando su imagen y, sobre todo, sus posibilidades electorales .Prudente hasta el final, Rubalcaba ha insitito en que la decisión ha sido de exclusiva responsabilidad del Presidente del Gobierno y no de acontecimientos coyunturales como los sondeos que les concede su valor si bien cree que indican que han empezado a desapegar.

La Ultima encuesta del CIS que indica que, desde la designación del candidato hasta ahora, el PSOE ha sido capaz de restar tres puntos al Partido Popular y situarse por encima del treintas y cinco por ciento (36%), frente al 42 por ciento, a siete puntos del PP. da esperanzas al candidato que es consciente de que parte del peor escenario político que ha vivido el socialismo español desde la muerte de Franco. Por eso la convocatoria del 20-N, puede tratarse también, incluso, de un tremendo “acto fallido”…o de la difusión de un mensaje subliminal sencillo pero eficaz: “Ojo que viene la derecha”.