El escandaloso caso de la Caja de Ahorros del Mediterráneo

Entre las denuncias que el pasado Miércoles un grupo de “indignados“ entregaron al diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares, para que este a su vez las hiciera llegar al Presidente del Gobierno, no había ninguna que hiciese referencia al desastre económico que para el país y para su credibilidad ante los mercados, ha supuesto la quiebra de tres Cajas de Ahorros: Caja Sur, controlada por la Iglesia católica, Caja Castilla la Mancha, controlada por el gobierno socialista de esa Autonomía, y la CAM, Caja de Ahorros del Mediterráneo, controlada por el Partido Popular, especialmente por Francisco Camps.

Tan controlada estaba la CAM que el recién dimitido Presidente de la Comunidad Valenciana se permitió el lujo de nombrar Presidente a un íntimo amigo suyo que no tenia ni idea de economía y cuyo único conocimiento profesional era una comprobada experiencia en la venta de coches de lujo a través de una buena y bien situada concesionaria de automóviles de alta gama .

 

El tal Presidente, de nombre Modesto y de apellido Crespo, no fue nada modesto en el reparto de créditos privilegiados para él y para sus compañeros de Consejo, unos créditos a bajísimo interés, al 2´5 % e incluso al 0% con seis años de plazo, autoconcedidos sin ningún tipo de control e incluso, en ocasiones, con el visto bueno del Instituto Valenciano de Finanzas.

Intervenida por el Banco de España, que ya ha puesto a fondo perdido 2.800 millones de euros, los datos que se están filtrando producen un verdadero escándalo público en todo lo relativo a la que fue la administración de la cuarta entidad financiera de España y la que más oficinas tenía funcionando en todo el país. Su actuación se resume en créditos privilegiados que además no se han pagado, operaciones ligadas al sector inmobiliario y a proyectos faraónicos de los políticos valencianos difíciles de explicar en momentos de crisis y, sobre todo, administración de un patrimonio público como si fuese un cortijo.

Su compromiso con el ladrillo, que llegó a constituir su principal actividad, ha sido tal que en el mundo financiero se decía que la CAM ya no era una Caja de Ahorros, sino uno de los principales promotores inmobiliarios del país. Como ha salido a relucir en el caso “Brugal” de clara corrupción política, en el que aparece como principal implicado el Presidente del Hércules Enrique Ortiz, la CAM pagaba para recalificar solares como si esa fuese su principal misión como Caja de Ahorros. De esta forma, de acuerdo con Ortiz, la Caja alicantina compró 200.000 metros cuadrados de terreno rústico en Aguaamarga para, a través de contactos políticos y posiblemente de comisiones, fueran posteriormente urbanizados y dar así el pelotazo,

A estas alturas y con todos los datos que están saliendo, resulta escandaloso que el Banco de España, que tardó demasiado en llevar a los tribunales el caso de la inevitable intervención de Castila la Mancha y que prefirió no enfrentares con la Iglesia en el contencioso de Caja Sur, no haya acudido ya a los Tribunales. El caso de la CAM no es solo un caso de mala administración a cargo de un equipo gestor que no tenía ni idea del negocio que estaban dirigiendo por anteponer los favores políticos a la cuenta de resultados y a los balances, sino un caso de corrupción claro en el que tendría que intervenir cuanto antes la Fiscalía.

Grave es la poca modestia del tal Modesto, el Presidente de la CAM.

Colocado en el consejo por el Partido Popular en el año 2007, Modesto Crespo llegó a la Presidencia de la CAM en el año 2009 en pleno mandato de Camps y en cuanto tomó posesión lo primero que hizo fue pedir un sueldo mensual, algo que consiguió situándose en el consejo de la participada ¨Tinser Cartera¨ como Presidente no ejecutivo. Gracias a esta maniobra, el tal Modesto comenzó a cobrar 16.000 euros al mes simplemente por asistir a los consejos de Administración que, para colmo, no se celebraban ya que se levantaban actas falsas que luego se firmaban.

Los últimos datos indican que la CAM tiene que afrontar pagos de deuda por un total de 9.000 millones de euros en los próximos dos años.  Fue esta gran deuda lo que llevó a la ruptura de las negociaciones para la integración con Cajastur y a la intervención del Banco de España, una decisión demasiado tardía, demasiado costosa y, por lo que se está sabiendo, demasiado escandalosa….