La vuelta del Movimiento 15-M

El Movimiento 15-M, un movimiento que surgió de forma espontánea  hace  poco más de dos meses, que sorprendió a medio mundo por la fuerza que tomó (la Spanish revolution fue bautizada) ) y que se instaló en la Puerta del Sol de la capital de España, ha vuelto a tomar vigor  y ha  regresado  a su punto de origen: el kilómetro cero de la capital española de donde salieron voluntariamente a petición de quienes tienen allí  tienen sus negocios y su forma de vida, pero sin que en ningún momento interviniese, por orden del Ministerio del Interior, las fuerzas de orden público.

Ahora ,tras algo más de un mes en que decenas y decenas de voluntarios salieran andando  en siete columnas  procedentes de Galicia, Murcia, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Extremadura yValencia para después de pasar por docenas y docenas de pueblos  en los que han explicado las reivindicaciones políticas , económicas, y sociales  del Movimiento 15-M, en una actitud que recuerda  a lo que hacían muchos militantes republicanos difundiendo ‘programas culturales’, que iban contra el statu quo establecido durante la guerra civil,  para sensibilizar a una población deseosa de progreso.

Tras atravesar todo el país,  reunirse espontáneamente en las plazas públicas, recibir la solidaridad de miles y miles de asombrados  manifestantes, realizar asambleas, hablar con los ciudadanos para explicarles que no estamos sólo ante una crisis económica,  sino ante una gran estafa , denunciar  la actual ley  electoral en la que se asienta el sistema democrático , que hay que ir hacia una “democracia real ya” (ese es el principal grito de guerra) , y convencerles de que los actuales partidos políticos no son representantes reales de la población, se han vuelto a concentrar en Madrid  para demostrar que el Movimiento no está muerto y que tendrá gran influencia en las próximas decisiones políticas que tomen los partidos.

Probablemente, nunca pensaron que, entre los cientos y cientos de páginas que les han dedicado la prensa, la radio y la televisión de medio mundo, que su protesta iba a ser imitada en Grecia, en Paris, Londres, Tel Aviv, Dublín o Lisboa,  y que el Movimiento iba a ser presentado, como destaca  uno de los últimos números del semanario británico The Economist como un Movimiento  de indignados  caracterizados por ser “los manifestantes más serios de Europa”.

Puede que  cuando empezaron a movilizarse  no supiesen lo que querían, pero  están a punto de empezar a captarlo .Y sobre todo nunca pudieron ‘pensar apuntarse la victoria del pasado  9 de julio,  cuando tras ser respaldado como candidato del partido socialista en el poder a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones, Alfredo Pérez Rubalcaba emplease su discurso de aceptación proponiendo lo que ellos venían reclamando: una reforma electoral que, supurantemente,  no sea algo espectacular pero que fue, según creen todos los analistas, una compensación directa al Movimiento que ha salido a la calle afirmando que “los políticos no nos representan”. Aunque ellos, que no quieren  ser mediatizados por ningún partido político (han denostado al propio dirigente de Izquierda Unida Cayo Lara cuando se ha unido a sus reivindicaciones), no quieran reconocerlo ni admitirlo.

The Economist, tras recordar  el amplio apoyo que los indignados tiene en la opinión pública española (existe un apoyo de un ochenta por ciento)  y destacar el grado de desafección popular que se nota en la población en torno a la clase política y sobre el  grado de impunidad  que gozan algunos políticos inmersos en casos de corrupción pone el acento, destaca la influencia que están teniendo otro tipo de escándalos.

“Las investigaciones  judiciales sobre asuntos fiscales  de Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, -señala The Economist-y las sospechas de fraude en la Sociedad General de Autores, que hace una campaña sobre la piratería  en Internet, contribuyen a enardecer aún más a los indignados. Bankinter, banco comercial, ha respondido a la furia  por las ejecuciones hipotecarias  introduciendo la primera hipoteca en España a la que se puede renunciar  al estilo norteamericano, sencillamente entregando las llaves”

Para The Economist definitivamente con todo lo que podía haber ocurrido es verdad que  estamos ante “el movimiento de protesta  con mejor comportamiento de Europa”.