¿Seguirá Aznar con Rupert Murdoch?

Probablemente el expresidente del Gobierno José María Aznar habrá seguido atentamente la comparecencia de Rupert Murdoch, de su hijo James y de una de sus principales colaboradoras, Reberkah Brooks, máxima responsable del multimedia en Inglaterra, ante el Parlamento británico para intentar explicar detalles de uno de los mayores escándalos que se ha producido en el Reino Unido.

Un escándalo que amenaza seriamente la credibilidad del primer ministro conservador Cameron, cuyo jefe de prensa fue director del periódico sensacionalista “News of the world”, un tabloide que el magnate de la prensa ha cerrado en un intento de reducir los efectos colaterales de un caso que amenaza con llevarse por delante al propio Murdoch y a uno de los mayores imperios mediáticos del mundo.

El interés de Aznar por el espectáculo que nos sirvió este martes la televisión en directo desde la Cámara de los Comunes (con agresión a Murdoch padre, incluida) no responde solamente al puro interés informativo de un político que ha tejido en torno suyo una notable red de influencias, sino a su presencia en el Consejo de administración de “News Corporation” , el holding de medios de comunicación del multimillonario australiano, que le paga anualmente desde el año 2006, 156.000 euros, aunque ha estado ligado al multimedia de “News Corporation” desde  septiembre del 2004, cuatro meses después de abandonar el Palacio de la Moncloa a través de Famaztella (acrónimo de familia Aznar-Botella), sociedad que concentra y gestiona sus derechos de propiedad intelectual y los de su esposa.

El expresidente del Gobierno nunca supo explicar cómo pudo subirse al carro de una empresa que si bien es cierto que maneja periódicos de calidad como “The Times” y “The Wall Street Journal”, también controla a los principales tabloides británicos y norteamericanos en los que ha basado parte de su poder, utilizando métodos tan ilegales como el espionaje telefónico, el chantaje, la compra de voluntades y, sobre todo, el miedo.

Ese miedo que le ha permitido a Murdoch y a su imperio, controlar gobiernos e incluso procesos electorales, utilizando la información: la que se publicaba y la que no se publicaba y con la que se traficaba y que afectaba desde a la familia real británica hasta los sucesivos gobiernos que han estado condicionados por su poder y por sus manejos.

Entonces, al principio, el consejero de Murdoch, José María Aznar, probablemente no sabía a qué carro se subía. Ahora lo sabe y tendrá que reflexionar sobre futuro dentro de “News Corporation”.

Sobre todo después de lo que está ocurriendo en el Reino Unido y lo que puede ocurrir en Estados Unidos donde se ha abierto la veda contra el multimillonario australiano, dueño de la “Fox”, la cuna del “Tea party”, por supuesto espionaje telefónico a víctimas del los atentados de las Torres Gemelas y, sobre todo, por operaciones económicas dudosas de las que tendrá que entender el propio Aznar como miembro del Consejo de Administración de “News Corporation”.

Esa es por lo menos la petición del fondo Amalgameted Bank, una institución financiera que ha presentado una demanda contra el consejo de News Corp, en el que figura el ex presidente del Gobierno, por haber incumplido sus deberes fiduciarios al autorizar la compra de la productora de televisión Shine, propiedad de Elisabeth Murdoch, hija del presidente del consejo. La compra según el fondo de inversión por seiscientos millones de dólares multiplica por 13 el ebitha, según los demandantes, quienes subrayan el nepotismo y el fraude que guió a Murdoch en esta operación y en otras muchas que no concreta.