Zapatero: Despedida oficial y cierre

Por primera vez en la historia de la democracia española un presidente del Gobierno se ha podido despedir oficialmente de todos los grupos parlamentarios representados en el Congreso de los Diputados, ha sido partícipe de todo tipo de buenos deseos en la nueva etapa que piensa vivir a partir de su salida del poder, y por parte de algunos de parlamentarios, ha recibido incluso elogios por estos siete años largos que ha dedicado al servicio de la política desde la presidencia…

Lo que no consiguió Adolfo Suárez, que se vio obligado a presentar su dimisión al Rey después de una larga etapa de acoso y derribo por parte de la oposición y, de su propio partido; lo que tampoco logró Felipe González que abandonó la Moncloa sin ningún tipo de despedida y quemado por numerosos casos de corrupción y por el desgaste de la guerra sucia contra ETA y lo que igualmente no visualizó José María Aznar que, como González, salió del poder con la imagen por los suelos después de la guerra de Irak y la pésima administración del atentado del 11-M, sin ningún tipo de reconocimiento, lo ha conseguido Rodríguez Zapatero en su último debate sobre el estado de la nación, convertido en una despedida oficial aunque, de hecho, todavía no se va, ni hay fecha decidida de su marcha tras la celebración de las próximas elecciones generales, cuya fecha está aún por decidir pero que, con toda seguridad, no será en el mes de marzo del año que viene, sino antes.

En esta despedida oficial y, con su esposa, Sonsoles Espinosa y su padre, Juan Rodríguez García-Lozano en la tribuna de invitados, el presidente del Gobierno ha oído todo tipo de matices a su despedida y a ese largo adiós que comenzó en el mes de abril cuando anunció que no se presentaría a un tercer mandato.

Desde la correcta despedida de Mariano Rajoy , reconociendo el respeto personal que le tiene y deseándole a él y a su familia, lo mejor en esa nueva etapa que se iniciará pronto, hasta la ardorosa defensa de su gestión por parte del portavoz de su grupo, José Antonio Alonso, que ha insistido en que pasará a los libros de historia como el gobernante que hizo la política que exigía su liderazgo indiscutible dentro del partido, pasando por las aunables palabras de Duran i Lleida en nombre de los nacionalistas de Convergencia i Unió y, los elogios de la representante de Coalición Canaria, Ana Oramas, recordando el tiempo que le ha dedicado a la política, quitándosela a la familia y refiriéndose expresamente al dramatismo de las decisiones que se tuvieron que tomar en el mes de mayo, con el apoyo de Coalición Canaria, cuando el país estuvo a punto de ser rescatado por la Unión Europea.

Solamente Rosa Diez, la representante de UPyD (/Unión Progreso y Democracia), probablemente la más maltratada políticamente por el líder socialista, se ha salido del guión oficial, al asegurar que “Zapatero se despide una y otra vez pero no se va”, considerando que por el bien de España, debería seguir las palabras de Lola Flores en la boda de su hija “si me queréis, irse”.

Por cierto, que el diario italiano “Corriere de la Sera” adelanta que según ha comentado el presidente a sus colaboradores piensa hacer vida de jubilado y que no aceptará ningún puesto en ningún consejo de administración, fundación o asesora de cualquier tipo, que se recluirá en León, su ciudad natal, y que, al contrario que su antecesor socialista Felipe González, no piensa ocupar escaño en el Parlamento.