Rubalcaba: salida del Gobierno e investidura

El pasado fin de semana,  la Comisión de Garantías Electorales del PSOE, en un simulacro de primarias, ha proclamado al vicepresidente y Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, como candidato a la Presidencia del Gobierno  para  las próximas elecciones generales.

Aunque se habían presentado varias impugnaciones, ya que oficialmente eran nueve los militantes que intentaron competir con el candidato designado por el Comité Federal y que no pudieron conseguir los más de veinte mil avales que necesitaban, la Comisión ha cerrado el plazo de impugnaciones, ha rechazado todas y ha enviado de nuevo al Comité Federal la propuesta  Rubalcaba , que será aprobada por aclamación en la reunión que  de forma ampliada y, con la asistencia de numerosos invitados, se celebrara el próximo 9 de julio.

Con esa proclamación definitiva, que el PSOE quiere revestir de toda solemnidad  el día 9 de julio, se cierra el proceso abierto una semana después de la derrota electoral del 22 de mayo, una derrota histórica que ninguna autoridad u órgano socialista ha querido asumir como ‘propia’ ni pagar ningún tipo de precio político por la misma  (especialmente el Presidente del Gobierno y secretario general del partido Jose Luis Rodríguez Zapatero) aunque sigue abierta la polémica de la utilización del “dedazo” en la designación del sucesor en una situación similar a la que utilizó el exPresidente del Gobierno Jose María Aznar con  Mariano Rajoy al que nombró sucesor y posteriormente fue ratificado por los órganos de dirección del partido.

La proclamación oficial, por otra parte, no aclara el tiempo que el designado como candidato va a seguir siendo vicepresidente, Ministro del Interior y portavoz del Gobierno. Ni él ha querido adelantar nada, ni el Presidente del Gobierno, de viaje oficial en Rusia, ha explicado sus intenciones más allá de volver a repetir que su único interés político en estos momentos es “adelantar la recuperación económica”, como si eso, dado el catastrófico paranorama nacional, dependiera directamente de él y de sus buenas intenciones. De todas formas en sus declaraciones hay un ligero matiz que indicaría que el adelanto electoral está efectivamente sobre la mesa.

Quienes forman parte del círculo más cercano a Rubalcaba creen que cuanto antes salga del Gobierno mejor. Según ellos, cuanto antes se despegue de todo lo que significa el “zapaterismo” y su forma de gobernar,  mejor.

Están convencidos de lo mejor es dejar de ser el portavoz de un Gobierno, que le está quemado,  noqueado y que todavía no ha salido de la sorpresa y del enorme susto de los resultados del pasado mes de mayo. Antes transmitirá al país la imagen de que comienza un periodo nuevo para un partido que necesita recuperar cuanto antes sus verdaderas señas de identidad.

Es más creen que en estos momentos la mejor salida es la investidura de Rubalcaba como candidato a Presidente y aprovechar estos ocho meses que quedan para las elecciones generales para recuperar la iniciativa política  e intentar reducir esos doce o trece puntos de diferencia que existen entre el Partido Popular y el PSOE.