La polémica por nuestra presencia en Libia

“Tan importante es participar en los ataques aéreos, como vigilar la zona de exclusión, realizar operaciones de reabastecimiento de combustible en vuelo o, vigilar para que se cumpla el embargo de armas aprobado por la ONU, y tantos peligros corren los que participan en unas misiones directas, como en otras indirectas”.

Esa ha sido la respuesta del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, general José Julio Rodríguez, a las críticas del ministro consejero de la embajada norteamericana en Madrid, Arnold Chacon, a la participación de España en la guerra de Libia que considera escasa ya que las fuerzas aéreas españolas desplazadas al conflicto tienen la orden de no participar en combates y en bombardeos, sino, solamente, vigilar la zona de exclusión aérea.

El diplomático norteamericano durante su intervención en el seminario Internacional de Seguridad y Defensa, que organizado por la Asociación de Periodistas Europeos se está celebrando en Toledo y , de acuerdo con lo que viene defendiendo el secretario de Defensa USA, Robert Gates, que cree que no puede haber países que participen solo en labores humanitarias y no en ataques directos, lamentó la poca intervención española en un conflicto que se desarrolla en una zona muy cercana a nuestro país, y de la que en el futuro puede obtener grandes beneficios económicos.

Para el Jefe del Estado Mayor de la Defensa español nuestro país se ha comprometido hasta el final con la misión en Libia, ha garantizado su sostenibilidad y tiene un compromiso firme con la OTAN para que el conflicto termine con el régimen del coronel Gadafi.

Durante dos días en Toledo, militares, periodistas, analistas políticos internacionales, miembros de los servicios de información y diplomáticos, han debatido lo que se ha definido como “Nuevas paradojas de Defensa y de Seguridad”, organizado por la Asociación de Periodistas Europeos y el Ministerio español de Defensa.

La mayoría de los participantes, especialmente el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), general Félix Sanz Roldan, el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, general Miguel Ángel Ballestero, y el secretario general de Política de Defensa Luis Manuel Cuesta, han coincidido, en líneas generales, en que a partir del 11 de Septiembre de hace ahora diez años, se ha producido el nacimiento de una nueva era en el entorno de la seguridad y la defensa, con un protagonismo creciente de las amenazas transnacionales, emanadas , principalmente de actores no estatales: la amenaza de los débiles. Además de nuestras fronteras, se impone defender nuestras infraestructuras, nuestra economía, nuestros ordenadores, el medio ambiente o la libre circulación de la información. La inseguridad económica y financiera, las ciberamenazas, la manipulación, bloqueo o filtración masiva de información engrosan un nuevo catálogo de obligaciones para defendernos del terrorismo, el crimen organizado, la vulnerabilidad energética, la proliferación de armas de destrucción masiva o los flujos migratorios incontrolados.

Amenazas y riesgos sin frontera que se retroalimentan, trasformados y potenciados por las disfunciones de la globalización, los desequilibrios demográficos, el cambio climático, la pobreza y la desigualdad o la innovación tecnológica.

No deja de ser significativo que la Estrategia Española de Seguridad, aprobada por el Consejo de Defensa Nacional, identifica la inseguridad económica financiera como uno de sus ejes prioritarios frente a la actuación desestabilizadora o ilegal de agentes económicos, el desempeño deficiente de los organismos supervisores y reguladores o el mal funcionamiento del propio sistema hay que preguntarse si corresponde al Estado garantizar la integridad de los mercados y la fortaleza del sistema financiero.