Primarias: Misterios por resolver

El misterio, sobre qué fue lo último que decidió a la ministra de Defensa, Carme Chacón, a renunciar enfrentarse contra Rubalcaba en unas “primarias” y no presentar su candidatura sigue sin desvelarse aunque desde la dirección socialista se insiste, una y otra vez, que no hubo ningún tipo de conspiración contra la ministra.

Lo ha dicho el numero dos del partido José Blanco, al que muchos atribuyen parte de las presiones para que Carme Chacón se decidiese a tirar la toalla. Lo ha repetido el secretario de organización del partido Marcelino Iglesias y, lo ha corroborado el propio Pérez Rubalcaba en su primera rueda de prensa como candidato designado por el Comité Federal del partido.

Por si hubiera alguna duda Rubalcaba ha dado cuenta de que, en la noche del domingo, tuvo una larga conversación telefónica con su compañera de gabinete para disipar cualquier malentendido, al tiempo que agradecía las palabras de Chacón sobre su idoneidad, su experiencia política y los servicios prestados al partido y al país, para estar en condiciones de suceder a Rodríguez Zapatero.

Sin embargo, sigue sin aclararse las palabras de la ministra pronunciadas en Málaga con ocasión de los actos del día de las Fuerzas Armadas en las que aseguro que si presentaba su candidatura corría riesgo la unidad del partido y la estabilidad del Gobierno. Es decir que venía a decir que si ella concurría en la carrera por la sucesión era posible que el presidente hubiese tenido que adelantar las elecciones.”O renunciaba o había elecciones anticipadas”

¿Significa que el lehendakari Patxi López, que como Pérez Rubalcaba no quería primarias, estaba dispuesto a llegar hasta el final y defender la necesidad de un Congreso extraordinario que hubiese llevado consigo la caída de Zapatero como secretario general del partido y, junto a el, toda la dirección socialista que llego con el al poder en el año 2000, en otras primarias?

¿Significa que si se producía esa pelea interna dentro del partido, entre el ministro que controlaba a los policías y la ministra que mandaba a los militares, el vicepresidente estaba dispuesto a abandonar el Gobierno y provocar una crisis ministerial imposible de resolver, a estas alturas, por el presidente?

¿Significaba que Zapatero, después de haber estado animando, entre bambalinas, la candidatura de Chacón se había dado cuenta, a última hora, que era muy peligroso de cara a la opinión publica una lucha por el poder dentro del partido, cuando el partido se había escondido tras la derrota histórica del 22 de Mayo y había evitado asumir ningún tipo de responsabilidad política?

¿El anuncio de Patxi López reclamando un Congreso extraordinario del partido -hubiera sido la solución lógica a la crisis, entre otras cosas para evitar esa bicefalia que ya se ensayó y fracasó con Josep Borrell como candidato y Joaquín Almunia como secretario general del PSOE– estaba pactado con Zapatero o, por el contrario, se trataba de una petición autónoma de quien todos saben que no tiene la mejor sintonía con el presidente del Gobierno?

Estas son las preguntas que forman parte del misterio de lo que ha sido la gran batalla de los últimos días en el PSOE y que todos, incluido, Rubalcaba, intentan que permanezcan en la nebulosa y, sin aclarar.