Moción de censura (de los socialistas) contra ZP

Ni cuestión de confianza, ni moción de censura. Al final, en todo caso, va a ser el propio partido socialista el que presente a la vez una cuestión de confianza y una moción de censura contra su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ante la propuesta lanzada por el lehendakari vasco, Patxi López, de que la actual crisis del PSOE -después de la histórica derrota del Domingo- solo se resuelve con un Congreso extraordinario del partido, el Presidente del Gobierno, un hombre que siempre ha apelado al diálogo y, sobre todo al consenso, no sólo se ha opuesto a la celebración de ese Congreso, sino que ha asegurado que en el Comité Federal del próximo sábado se aprobará, si o si, la convocatoria de “primarías” para encontrar un candidato a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales.

Zapatero se empeña en no asumir ningún tipo de responsabilidad en el hundimiento del partido, que ha perdido casi la totalidad del poder autonómico y municipal del país, y pretende seguir con la hoja de ruta que se trazó el 2 de abril cuando anunció que se no se presentaba a un tercer mandato. De esta forma, quiere seguir siendo secretario general del partido; controlar el proceso de primarias, entrar de lleno en las listas (ojo con esa clave), aguantar hasta marzo en que ha decidido que se celebren las generales, y en todo caso irse (¿o quizás no?) después de las elecciones, es decir, en el Congreso ordinario que, preceptivamente, tendrá que celebrarse en el mes de julio de 2012.

Con esta “hoja de ruta” no solo no asume ningún tipo de responsabilidad por la derrota, sino que deja al candidato que salga elegido en las “primarias” prácticamente sin poder, ya que él sigue siendo Presidente del Gobierno, sigue controlando al partido y a la dirección socialista, al Comité Electoral, y las decisiones de gobierno más importantes que pueden condicionar el resultado electoral de las generales.

La conclusión es que -a pesar del anuncio de que no repetirá mandato- Zapatero no quiere irse y está disfrazando su apego al cargo con las reformas económicas que hay que seguir modulando y que, con su estrategia, se está cargando el poco futuro que pueda administrar su sucesor. El antecedente de una situación parecida con Josep Borrel como candidato y Joaquín Almunia como secretario general del partido, fue un auténtico desastre y terminó con la inmolación de los dos y con una renovación total del partido. Una renovación que ha llevado al PSOE a su mayor desastre electoral en los últimos treinta años.

Desastre que por lo visto, Zapatero, quiere prolongar lo más posible rechazando la propuesta llena de sentido común de Patxi López, apoyada además por el todavía Presidente de Extremadura Guillermo Fernández Vara, así como por varias Federaciones como Galicia, Valencia, y Murcia, así como por todo el sector ligado a la etapa de Felipe González, como Alfonso Guerra, Txiqui Benegas, Fernández Maruga etc. Marginado por la nueva dirección socialista que salió elegida en el año 2000.

Con la posición que ha adoptado Zapatero insistiendo en que habrá primarias y no un Congreso extraordinario, el Presidente del Gobierno profundiza más en la crisis que está viviendo el socialismo español y traiciona toda una trayectoria de diálogo y entendimiento e impone su criterio antes de que se abra el debate el sábado y se tenga que votar. Además obliga a muchos socialistas a presentar formalmente una moción de censura contra el secretario general del partido siendo el principal causante de todo lo que está pasando aunque él se niegue a reconocerlo.

Cuando nombró copresidente del Gobierno a Pérez Rubalcaba -en la última crisis ministerial- porque la inundación ya llegaba hasta su despacho en el Palacio de la Moncloa, lo tenía todo pensado aunque no esperaba que su política fuese la causa final del hundimiento de su partido. Durante estos meses se ha ido alejando de su vicepresidente y ha propiciado que la ministra de Defensa, Carme Chacón, conciba esperanzas de que pueda ser la alternativa -otro experimento como el de Zapatero en el año 2000- y ha querido que sean los barones los que paguen las consecuencias del tsunami del pasado 22 de mayo.

Desde hoy comienza una nueva etapa dentro del PSOE. Una etapa de confrontación directa con Zapatero que ha manejado el partido ayudado por José Blanco con mano de hierro. Por eso serán los propios socialistas, ante la pérdida de confianza en su secretario general, que lleva al partido a una hoja de ruta equivocada y a un proyecto sin rumbo, los que tengan que presentar en el Comité Federal la correspondiente moción de censura que no va a presentar en el Parlamento Mariano Rajoy…O eso, o esperar a que los mercados y el directorio europeo le obliguen a un adelanto electoral y le echen…