Un hundimiento sin responsabilidad política

Los anunciados malos augurios de la portavoz del Comité Electoral del PSOE, Elena Valenciano recién cerrados los colegios electorales a las ocho de la tarde, se han cumplido y la jornada del domingo 22 de mayo ha sido como, han venido anunciando las encuestas, una auténtica debacle del partido socialista, una debacle que supone para el PSOE la mayor derrota en unas municipales y autonómicas desde el inicio de la democracia en nuestro país. Pero más que una debacle ha sido un hundimiento. El hundimiento de un partido que pierde casi todo el poder autonómico y el poder que eso supone.

De este modo, lo que temía con los pocos datos de encuestas realizadas a pie de urna, Elena Valenciano, lo que querían evitar los barones socialistas (especialmente el presidente Castellano-manchego José María Barreda y el extremeño Guillermo Fernández Vara), lo que incluso quiso evitar el propio Zapatero anunciando que no se presentaría a un tercer mandato en las próximas elecciones generales, se ha producido: el mapa Autonómico español y el local, en municipios emblemáticos socialistas, como Sevilla y la casi totalidad de las provincias andaluzas, se han teñido de azul.

El Partido Popular no solo ha asegurado su poder en Autonomías donde viene gobernando desde hace años con una mayoría absoluta cómoda (Murcia, Castilla-León,) sino que, en otras claves como Madrid y Valencia han revalidado esa mayoría a pesar de las implicaciones de políticos populares en una de las mayores tramas de corrupción: la trama “Gürtel”.

Igualmente el PP está en condiciones de hacerse con la autonomía de Aragón si Luisa Fernanda Rudi consigue pactar con el Partido Aragonés Regionalista , se queda con Castilla-La Mancha la verdadera prueba de fuego para la secretaria general del partido María Dolores de Cospedal y que Rajoy había puesto de ejemplo del cambio político que se producirá en las próximas elecciones generales, y con Baleares donde el PP le ha sacado quince puntos de diferencia a los socialistas de Antich que han gobernado después de Jaume Matas con una ensalada de partidos que, al igual que el tripartito catalán, han optado por un sectarismo que al final le han pasado factura. Además de Cantabria donde han conseguido algo que las encuestas no preveían: una mayoría absoluta que impide un pacto de los socialistas con el partido regionalista de Miguel Angel Revilla.

La comparecencia de Zapatero en la noche del domingo intentando centrar la derrota solamente en la crisis económica (como si el no tuviese ninguna responsabilidad en el tardío reconocimiento de esa crisis) ni ha respondido a la magnitud de la derrota, ni ha aportado ningún elemento para poder salir de la crisis política planteada tras el espectacular triunfo popular que coloca al Gobierno en una situación insostenible, en pleno proceso de sucesión , con unas primarias dentro de varias semanas, con un voto de castigo que debe abrir una profunda reflexión dentro de las filas socialistas, y con un Movimiento de inconformismo y de protesta que ha ocupado las plazas de más de 170 ciudades españoles y que necesita de una respuesta urgente e imaginativa por parte de los poderes públicos. Estamos ante el Hundimiento de un partido en el que nadie quiere asumir sus responsabilidades políticas. Empezando por el todavía presidente del Gobierno y secretario general del PSOE

Por de pronto muchos ciudadanos han seguido los consejos de los acampados en la Puerta del Sol madrileña y se han pronunciado por los partidos minoritarios. De ahí parte del triunfo de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Izquierda Unida y, en Valencia, de Ezquerra y Compromís en perjuicio del partido socialista.