La “insurrección pacifica” del 15-M

El “Movimiento 15 de Mayo”, de indignación y protesta, por la actual situación política y económica del país, que se inició, espontáneamente, el pasado domingo, a través de las redes sociales, en numerosas ciudades españolas, especialmente en Madrid, donde llegaron a convocar a más de veinte mil personas, convirtiendo la emblemática Puerta del Sol, en el centro de la protesta, ha desbordado a los partidos políticos, y a su dirigentes, que parecen no comprender el verdadero significado de esa movilización ciudadana, que continuaba este martes en numerosas ciudades españolas.

Una movilización que, en otros países ha tenido su origen en la venta masiva de un libro-panfleto de treinta paginas, redactado por Stéphane Hesse (92 años), ex dirigente de la resistencia francesa, y redactor de la Declaración de la Carta de Derechos Humanos de la ONU, que lleva por título “Indignaos” (la edición española tiene un brillante prólogo del escritor y economista José Luis Sampedro) y, en el que se manifiesta partidario de la insurrección pacífica en esta época de crisis política y económica.

En especial insurrección contra los partidos políticos y, los medios de comunicación dominantes en manos del capital o del poder, y que solo empujan a los ciudadanos hacia el consumo, el desprecio a la humildad y la cultura, el olvido generalizado y una competición despiadada de unos contra otros.

La espontaneidad con la que se ha producido el movimiento en España, en vísperas de las elecciones autonómicas y municipales para las que piden el voto en blanco, bajo el lema “no somos marionetas en manos de políticos y banqueros” y “democracia real ya”, ha sorprendido a los dirigentes políticos nacionales que han tenido reacciones sorprendentes.

Desde la izquierda , el numero dos del PSOE, José Blanco, ha querido, apoderarse de ese movimiento, hasta ahora incontrolable, pidiendo el voto de los disconformes, para el partido socialista que aborda la recta final de las elecciones bajo el síndrome de la angustia y el miedo. Y, desde la derecha, el responsable de comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, ha intentado asimilar el movimiento de “insurrección pacífica”, con los anti sistemas, cuando en realidad no existe ningún punto de coincidencia entre ellos.

Si algo tiene que ver el “Movimiento del 15 de Mayo” es con el clima de desencanto y de injusticia que está viviendo el país, con la situación actual en la que el Gobierno está más preocupado por la situación de la Banca que la de sus propios votantes, con el comportamiento de los partidos políticos y sus principales dirigentes que, según todas las encuestas, siguen siendo el tercer problema del país después del paro y de la crisis económica, con eso que parece haberse convertido en Ley en la que se están socializando las pérdidas económicas y privatizando los beneficios.

En resumen: desconfianza hacia los políticos por parte de algunos sectores sociales que se consideran marginados del actual juego político, de millones de familias situadas ya en el umbral de la pobreza, de parados de larga duración que no volverán a encontrar trabajo, de , sobre todo, una generación perdida, (cincuenta por ciento de paro entre los jóvenes, el mayor de Europa, según el Fondo Monetario Internacional) con escasas, posibilidades de promoción social, sin perspectivas de futuro y que, en principio, podría suscribir perfectamente las propuestas de regeneración democrática hecha pública por republica.com, antes de sumarse a los grupos anti sistema, aunque, también, haya anti sistemas dentro del Movimiento.

“Actualmente -dice José Luis Sampedro, el prologuista de la edición española de “Indignaos”– en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos”.