Strauss-Kahn: Un escándalo misterioso e inoportuno

¿Qué paso realmente en la suite 2608 del lujoso hotel Sofitel de “Times Square” en pleno corazón de Manhattan, en Nueva York, el mediodía del pasado sábado entre el director gerente del Fondo Monetario internacional Dominique Strauss –Kahn (DSK) y, una joven camarera del hotel como para que el director del principal organismo económico mundial, con categoría y status de Jefe de Estado, fuese sacado de un avión de la compañía “Air France”, custodiado por cuatro policías, esposado y trasladado a la comisaría de Harlem para ser interrogado de intento de violación, acto sexual delictivo y retención ilegal, delitos que le pueden costar hasta veinte años de prisión?

Lo grave es que muchos que conocen bien a DSK no se extrañan de esa escena de un anciano en pelota picada corriendo detrás de una camarera, obligándole a practicar sexo en contra de su voluntad y, dicen de él, que es un adicto al sexo, que es incapaz de mantener una relación profesional con cualquier mujer y, que ha conseguido paralizar varias denuncias de jóvenes que han sufrido su acoso, entre ellas una periodista muy relacionada con su entorno familiar.

Sexo adicto o no, la verdad es que el político francés que sucedió al español Rodrigo Rato en plena crisis económica mundial, la mayor después del “crack del 29″, siempre se ha considerado por encima del bien y de mal como uno de esos personajes que Tom Wolf bautizó como “Amos del Universo” en su novela “La hoguera de las vanidades” y al que todo le está permitido.

DSK, heredero de una familia rica judía, exministro, dirigente del partido socialista francés e integrante de esa “gauche divine” que practica el “progresismo” varias veces a la semana, forma parte de esa élite política a la que todo le está permitido, que maneja los presupuestos oficiales con una generosidad insultante, que no se priva de nada, que además hace ostentación de su riqueza y que piensa que para personajes como él, todo es posible como “amo del Universo”.

Es cierto que su biografía, su comportamiento y sus antecedentes le delatan y, en cierto modo, le condenan.

Pero lo sucedido en Nueva York este fin de semana, con el supuesto intento de violación de una camarera que sorprendentemente tenía libre acceso a su suite (la suite de un Jefe de Estado) en unos momentos claves para el Fondo Monetario Internacional, – el único organismo que puede leerle la cartilla a Estados Unidos por su elevadísimo déficit y por sus perspectivas y decisiones económicas-, cuando se están discutiendo los rescates económicos en la eurozona y cuando estaba a punto de presentar su candidatura a las elecciones franceses del año que viene contra Nicolás Sarkozy, alimenta cada vez más la teoría de la conspiración.

La conspiración contra alguien que se mostraba partidario de una quita de la deuda griega que perjudicaba especialmente a los grandes bancos franceses y alemanes, y de una regulación de todos esos fondos que han enriquecido a muchos especuladores contra los que, según él, habría que tomar decisiones radicales. Contra ellos, y contra los Bancos que habían provocado el gran desastre de la crisis mundial.

Como uno de los arquitectos de la moneda única europea y apasionado partidario de la convergencia política y económica de Europa, su salida del Fondo puede ser un problema para el euro en unos momentos que necesita todos los apoyos posibles y todas las influencias estabilizadoras que pueda conseguir. La realidad es que su detención ha influido hasta en el comportamiento de las Bolsas de toda Europa.

Lo ocurrido este sábado en la suite 2608 del Sofitel de Manhattan, ha cambiado por de pronto la historia del FMI, de su director, que tendrá que ser sustituido por otro europeo o por un representante de los países emergentes (Brasil o China), y también, el futuro de las próximas elecciones francesas en las que DSK era un firme candidato para poder vencer a Sarkozy.