“Bildu”: Un auténtico enjuague del Constitucional

“Bildu”, la coalición electoral autorizada por el Tribunal Constitucional a participar en las elecciones del 22 de mayo, después de que el Supremo aprobase su ilegalización de acuerdo con la Ley de Partidos, está dispuesta a acudir a los tribunales y a la Junta Electoral para defenderse de lo que califica de “injurias” provocadas por las reacciones a la escandalosa foto del preso etarra Ander Errandonea pidiendo el voto para la coalición en la que participa también Eusko Alkartasuna y Alternatiba.

Como si formasen parte de ese mundo tan sensible a las críticas que siempre anuncian con solemnidad acudir a los Tribunales, los de “Bildu”, interesados sobre todo en separarse de ese mundo de ETA, al que probablemente siguen unidos a través de Batasuna, lamentan verse envueltos en otra “polémica ajena” provocada por la extrema derecha, intentando que las reacciones negativas de la sentencia del Constitucional y la polémica de la foto del preso de ETA que salía de la prisión después de cumplir 25 años de cárcel, circunscribirla a las filas del Partido Popular, cuando son una mayoría los ciudadanos que ni entienden el comportamiento del Constitucional ni, por supuesto, el que un hombre de ETA pueda pedir, desde la misma puerta de la cárcel, el voto para la coalición.

Ni entienden la sentencia del Constitucional, aunque al presidente Pascual Sala se rasgue las vestiduras por las acusaciones de quienes ven en ella la influencia del Gobierno, (“Atentado contra lo más sagrado”, ha dicho con grandilocuencia ), ni entienden el que un preso de ETA, totalmente disciplinado de la banda que en todos estos años ha manifestado el menor síntoma de arrepentimiento ni de abandono de la lucha armada, pueda pedir impunemente el voto para una coalición que maneja Batasuna , ni entiende que el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, y el portavoz adjunto del grupo parlamentario Eduardo Madina, supiesen de antemano por dónde iba a ir el polémico pronunciamiento del Constitucional.

Mucho más, cuando el propio presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que después de responsabilizar al Gobierno de la sentencia y anunciar la suspensión de relaciones y su apoyo parlamentario, reconocía públicamente que había hecho lo posible y lo imposible por la legalización de la coalición. Incluso, añadió “cosas que no se pueden contar”.

Probablemente lo que no se puede contar es lo que ha creado esa atmósfera de desconfianza hacia el Constitucional que se ha limitado a emitir una sentencia política y no jurídica. Un auténtico enjuague que no es el primero ya que salvo contadas excepciones, los magistrados han actuado de acuerdo con el criterio político del partido o el grupo que los ha nombrado.

Aunque, ahora, muchos juristas sostienen que esa simple foto no constituye elemento suficiente como para que vuelvan a actuar los Tribunales, (es paradójico que tenga que actuar la Junta Electoral, a petición y en defensa de “Bildu”), la realidad, según se ha encargado de demostrar uno de los presos más veteranos de la organización terrorista es que “Bildu” es el partido de ETA, el partido al que se le auguran más de 220.000 votos, decisivo en muchos Ayuntamientos y Diputaciones.