Los mercados siguen pidiendo más y más

Hace ahora un año, ante el temor de un inminente rescate financiero, y, presionado por los mercados, por la Unión Europea y su directorio, incluso por los presidentes de Estados Unidos Barack Obama y China, Hu Jintao, el gobierno socialista, en una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, aprobaba el plan de ajuste más duro que ha visto la economía española en toda su historia.

El presidente del Gobierno, que había negado la existencia misma de la crisis, que se había resistido durante casi dos años a admitir la dureza de una realidad que ha llevado, por el momento, a una larga recesión, y, a un paro cercano a los cinco millones de desempleados , el récord dentro de la UE, daba un giro radical a su política económica, congelaba la revalorización de las pensiones , paralizaba las obras públicas en un intento de ahorrar más de seis mil millones de euros, rebajaba la ayuda al desarrollo, recortaba el sueldo de los funcionarios , reformaba el sistema de pensiones, se subía el IVA, se anunciaba la privatización de empresas públicas como las Loterías del Estado y Aena , se aprobaba un plan para la reforma de las Cajas de Ahorros y se intentaba afrontar el polémico tema del déficit de las Comunidades Autónomas, reto que, junto al de las Cajas, todavía queda por resolver .

El 12 de mayo un presidente del Gobierno hundido psicológicamente (dicen que esos días fueron los peores de su vida) anunciaba al país que “nadie podía predecir lo que ha pasado en los mercados. No hemos improvisado, hemos reaccionado en circunstancias cambiantes”. Entonces, la prima de riesgo de España, a pesar de la sensación general de crisis, estaba por debajo de los cien puntos.

Un año después de lo que Zapatero y sus socios europeos llamaron el Pearl Harbor económico sobre el euro y sobre las economías periféricas, entre ellas la española, la prima de riesgo se ha situado en torno a los 225 puntos, las tensiones sobre la Deuda pública ha vuelto, la Bolsa española es la que ha arrojado peores resultados en toda Europa, la cotización de los Bancos se ha hundido, el líder de la oposición Mariano Rajoy, en Canarias, ha alertado sobre lo que está ocurriendo con un posible rescate a Grecia (“Atención a lo que está pasando en Europa – ha dicho- porque las cosas se pueden complicar más”) y, el número tres del PSOE, Marcelino Iglesias, ha negado que, después de un año de ajuste fiscal, se vayan a producir más recortes.

Pero no es lo que piensan los expertos, preocupados porque el proceso electoral ha paralizado algunas reformas pendientes, entre ellas la negociación colectiva, la reforma de las normas de estabilidad presupuestaria y proyectos que están en la recámara como el copago sanitario o un nuevo aumento de la fiscalidad de las energías para disminuir el déficit en otros 30.000 millones de euros y llegar al objetivo del 6 por ciento del PIB.

Al temor de un nuevo contagio por la situación griega y portuguesa, y por los intensos rumores de que Grecia pueda salir del euro, (cuando quien puede poner en riesgo la zona euro es, precisamente, España) se añaden los indicadores de la OCDE hechos públicos este lunes que reflejan un empeoramiento del crecimiento en nuestro país, lo que significa que la recuperación no está a la vuelta de la esquina sino que tardará en llegar.