22M: La gran debacle socialista

Horas antes del inicio de la campaña electoral de las elecciones autonómicas y municipales, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), el organismo más preparado para realizar sondeos, encuestas y barómetros de situación a nivel nacional, por su carácter oficial, por el presupuesto económico que maneja y por los medios que suele utilizar para sus estudios, ha emitido el último pronóstico de lo que puede ocurrir el próximo 22 de mayo: el PSOE puede perder la totalidad de las 13 Autonomías, conservando por los pelos Aragón si logra, a pesar de su pérdida de votos, un pacto con Izquierda Unida y la Xunta aragonesista, y Extremadura , si Izquierda Unida saca, como se espera, dos diputados y consigue arrebatarle por un voto la Presidencia de la Comunidad al Partido Popular, la primar fuerza política de la región.

Si se tiene en cuenta que los populares consiguieron la presidencia de la Xunta en las últimas autonómicas, que Convergencia i Unió terminó con el tripartito catalán el pasado invierno, que todos los sondeos dan al Partido Popular vencedor en las autonómicas andaluzas que coincidirán con las generales en el mes de marzo y que en Euskadi gobierne el socialista Paxti López gracias a un acuerdo con el PP, el panorama no puede ser más desolador para los socialistas que el 22 de mayo se pueden ver privados de casi todo el poder autonómico y de parte del poder municipal, especialmente en lo que son sus dos históricos graneros electorales más importantes: Cataluña y Andalucía. Perderán con seguridad el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, Sevilla y casi la totalidad de las capitales andaluzas y no conseguirán ningún tipo de avance en Comunidades gobernadas por el Partido Popular.

A pesar de los numerosos escándalos, el Partido Popular subirá en número de votos en la Comunidad Valenciana, donde el escándalo Gürtel no le pasa ningún tipo de factura ni a Francisco Camps, ni a Mariano Rajoy, y subirá igualmente en Baleares donde tampoco los escándalos de corrupción protagonizado por el expresidente popular Jaume Matas , parece influir en un electorado que es muy posible que le de la espalda al socialista Antich y devuelva la mayoría absoluta al Partido Popular de Ramón Bouza que ha impuesto una lista totalmente renovada y sin un solo implicado en escándalos de corrupción.

Igualmente el PSOE seguirá sin tocar poder en Murcia, la Rioja, Castilla-León, Canarias, donde el Partido Popular pactará con Coalición Canaria y Madrid, donde vuelve a ganar por una mayoría absoluta superior a la que tenían hace cuatro años, tanto Esperanza Aguirre como Alberto Ruiz Gallardón. Para colmo los socialistas pierden Asturias gracias al efecto “Cascos” y solo conservan algo de poder en Cantabria, si pactan con el partido ganador, el de Miguel Ángel Revilla.

Como puede comprobarse una auténtica debacle que no va a conseguir parar siquiera el anuncio de Zapatero de que no se presentará a un tercer mandato.

Una debacle que irá seguida de una derrota histórica en las generales del mes de marzo del año que viene y que termina con un ciclo inaugurado por Zapatero en el 2000, con su elección como secretario general del PSOE, el peor ciclo que han vivido los socialistas desde el inicio de la democracia y que conduce a los socialistas a un callejón de difícil salida, sin poder autonómico, sin poder municipal, sin muchos recursos que manejar y sin un liderazgo sólido para hacer frente a lo que se les viene encima.

Ante este panorama desolador, es comprensible que el presidente del Gobierno, el gran causante de esta situación, haya decidido desaparecer de la escena y, prácticamente, también de la campaña electoral. Por lo pronto quien ha dado la cara en Madrid en el acto inaugural de la campaña, ha sido el número dos del partido, el ministro de Fomento, José Blanco. Un dato más para tener en cuenta.