La confusa posición de ZP sobre la Operación Bin Laden

Cincuenta horas ha tardado el presidente del Gobierno español en pronunciarse públicamente sobre la denominada “Operación Gerónimo” con la que se dio muerte, el pasado domingo, en territorio pakistaní, al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden.

Zapatero que se limitó el mismo lunes a enviar un telegrama de felicitación al presidente Obama por el éxito de la operación, era el único dirigente europeo que no había emitido ningún tipo de juicio sobre la liquidación del líder terrorista y había dejado que fuese su vicepresidente Pérez Rubalcaba, como portavoz del Gobierno, el que centralizase todas las reacciones sobre una de las más importante noticia de los últimos años. Es más, el martes en los pasillos del Senado, se negó a preguntas de los periodistas, a valorar la operación llevada a cabo por las fuerzas especiales de las Seals.

Según fuentes oficiosas, Zapatero no quería entrar en la polémica sobre la contradictoria forma en que ha sido ejecutado el líder de Al Qaeda que, según datos facilitados por su hija, que está siendo interrogada en Pakistán por los servicios secretos (ISI), primero fue detenido por las fuerzas norteamericanas y, posteriormente, fue ejecutado, cumpliendo órdenes de Washington, órdenes precisas del propio Barack Obama según ha aclarado el director de la CIA. En ningún momento se barajó la posibilidad de cogerle vivo a menos, se ha puntualizado, que los comandos le hubieran sorprendido totalmente desnudo, y sin posibilidad de tener oculta ningún tipo de arma o explosivo.

Ha tenido que ser en una sesión de control en el Parlamento, y a preguntas del diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que ha insistido en que no se puede asesinar impunemente a nadie, aunque sea terrorista, y cometer un verdadero escarnio con su cuerpo, cuando el presidente del Gobierno, ha salido como ha podido, y ha respondido con una de cal y otra de arena.

Con la de cal, se ha mostrado partidario de su detención y juicio, aunque, posteriormente, con la de arena, ha matizado que “es muy probable que el destino de Bin Laden sea un destino buscado por el mismo después de una sanguinaria trayectoria” y que está totalmente de acuerdo con la posición de la comunidad internacional, sin la menor crítica a la actuación de la Administración Obama, algo que le ha sorprendido a Llamazares, hasta el punto de echarle en cara “no reconocerle” .

De esta forma, Zapatero da por válida la versión de los hechos, realizada por el principal asesor de contraterrorismo de la Casa Blanca, John Brennan, corregida, posteriormente, por el director de la CIA, León Panetta con la que se quiere, en cierto modo, justificar las torturas de Guantánamo y blanquear el escándalo destapado por Wikileaks.

De Guantánamo, según las versiones que están intentando colocar en la opinión pública, es de donde habrían salido los primeros datos para llevar a cabo la operación final, cuando han sido los paquistaníes los que han insistido en que hacía dos años que habían pasado información de la casa en que se ocultaba, desde hacía cinco, el dirigente de Al Qaeda. No se descarta incluso que se esté intentando ocultar que se pagó por determinada información sensible que condujo a la CIA hasta el refugio de Abottabad, en el Norte de Pakistán.